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Si acaso has seguido la trayectoria de Linus Torvalds, creador y dictador benévolo de Linux, el kernel del sistema operativo más importante del mundo en varios sentidos, sabes que es un pragmático en toda la extensión de la palabra, un hombre sin adornos en la lengua, virtud que bien le ha servido para guiar un barco con centenares de desarrolladores de todo el mundo (y a veces para quejarse de Stallman, otras de GNOME y recientemente de openSUSE). El hecho más reciente revelador de su carácter sucedió en la lista de correo del kernel.

Todo comenzó cuando Eric W. Biederman solicitó la aplicación de un parche, pero que de aplicarse quebrantaría la compatibilidad con viejos binarios del kernel. Al ver rechazada su propuesta, Eric ironizó:

Mantener la compatibilidad [de un software] es bastante fácil que merece la pena hacerlo, pero mantener una compatibilidad de [un software] con más de 30 años...

A lo que Linus costestó:

Detente allí.

Esto no es sobre una "compatibilidad arbitraria de 30 años hacia atrás".

Esto es sobre tu parche QUE ROMPE LOS BINARIOS QUE EXISTEN...

En serio. La compatibilidad entre binarios es tan importante que no quiero tener nada que ver con desarrolladores del kernel que no entienden esa importancia...

Y ahora lo más importante, el usuario antes que el kernel mismo, antes que Linux:

Maldición, continuamente quedo sorprendido con los idiotas que no entienden... La única razón de la existencia del kernel de un sistema operativo es servir al espacio de usuario. El kernel no tiene relevancia por sí mismo. Romper con los binarios existentes... es una de las peores ofensas que cualquier desarrollador del kernel puede hacer.

En términos simples, el espacio de usuario es la zona del sistema operativo donde viven nuestras aplicaciones, algorítmicamente atendidas por el buen kernel Linux en este caso. Atención a lo que sigue:

Porque eso demuestra que no entienden el punto, la razón del kernel al final del día. No nos estamos masturbando con algún proyecto de investigación. Nunca lo hemos hecho. Incluso cuando Linux era joven, su única y absoluta razón era convertirlo en un sistema usable. Por eso no es una de esas cosas inducida por drogas llamada microkernel, ni otra cosa loca aleatoria.

Francamente.

Linus.

Me pongo de pie... Y luego me vuelvo a sentar porque debo escribir que Linus, más allá de sus maneras despojadas de tacto, demuestra un liderazgo claro, puntual, sobre el propósito de software tan complejo: servir al usuario sin concesiones.