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El día de ayer los presidentes del bloque NAFTA, formado por Estados Unidos, Canadá y México se reunieron en Washington. Además de reafirmar su compromiso para continuar con una inútil y violenta Guerra contra el Narcotráfico®, las noticias en materia de propiedad intelectual, como siempre son muy malas.

En un comunicado conjunto los tres amigos aseguran que México va reformar sus leyes para adaptarse al ACTA:

Como fuentes líderes de creatividad e innovación, nuestros tres países estan comprometidos en la protección y vigilancia de los derechos de propiedad intelectual (DPI). Nos comprometemos a promover prácticas de protección adecuadas y un marco legal efectivo para protección de DPI en el área penal, en la protección en las fronteras, en acciones civiles y administrativas, y en la distribución de material infractor de propiedad intelectual en el Internet consistente con ACTA, que ha sido recientemente firmado por Estados Unidos y Canadá. México continuará trabajando en una reforma comprensiva de su sistema legal para alcanzar los altos estándares que se persiguen con ACTA.

En México, ACTA no ha sido firmada debido al contundente rechazo por parte de los ciudadanos y quienes lograron explicar con argumentos a sus representantes el por qué México no debe unirse a dicho tratado. Ambos, el Senado y el Congreso mexicano, votaron resoluciones en contra de la ratificación del tratado en caso de que fuera firmado. También se le solicitó a Felipe Calderón que instruyera a sus funcionarios —no electos y encargados de negociar ACTA— a no firmar el documento así como que la próxima vez que negociará un nuevo tratado, intentará respetar las disposiciones de la Ley de Tratados en Materia Económica que las negociaciones de ACTA violaron.

El rechazo de la ratificación de ACTA es una de las muy pocas acciones positivas que han sucedido en México en este sexenio y los responsables de tal logro, fueron los ciudadanos. Pero gracias al mediocre gobierno mexicano, este logro solo fue a medias. El Senado se comprometió a informar a sus contra-partes de la posición de rechazo al respecto de ACTA — lo cual no hicieron y ahora vemos las consecuencias. Hasta que los negociadores y específicamente quien autorizó estas negociaciones — Felipe Calderón — no se retiren oficialmente, México técnicamente sigue siendo parte del grupo negociador aún cuando el Senado no vaya a ratificar el tratado (en este sexenio).

Es una falta absoluta de respeto a las instituciones que Calderón ignore la posición oficial del Senado —encargado de ratificar tratados internacionales — pero sobre todo y como acostumbra hacerlo, es un insulto a la ciudadanía que pretenda imponer las medidas de ACTA reformando la ley, se firme o no el tratado.

Si bien el comunicado no menciona que México firmará ACTA, si deja claro que México tiene que adaptar sus leyes a los abusivos estándares que busca ACTA. El descaro con el cual el gobierno de Obama cree que un país debe de modificar sus leyes para proteger los intereses de Estados Unidos, es abrumador. Neocolonialismo puro.

Felipe Calderón jamás ha abordado el tema de la propiedad intelectual abiertamente y mucho menos las tensiones políticas que ha provocado en México y que han resultado en penosos espectáculos por parte de funcionarios de la Secretaría de Economía y el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual. La única vez que se ha hablado de ACTA desde la presidencia, fue en mayo del 2010 y también por medio de un comunicado conjunto con Barack Obama:

Los Presidentes reiteraron su compromiso de continuar apoyando las negociaciones del Acuerdo Comercial contra la Falsificación y la Piratería e instruyeron a sus Administraciones a concluirlas en breve. “

Es muy muy difícil creer que la administración de Obama le dejaría a un gobierno con tan pésima comunicación como la de Calderón, la tarea de redacción de estos comunicados. Aún más difícil, creer que Calderón siquiera decide algo en materia de propiedad intelectual internacional, por lo que el compromiso del 2010 y ahora el de reformar las leyes mexicanas para adaptarse a las vaguedades legales de ACTA, no los puedo ver sino como un acto más de sumisión, que debería ser cuestionado.

Durante el Grupo de Trabajo de ACTA que organizó el Senado Mexicano, se llegó a la conclusión de que ACTA no es conveniente para México, pero los promotores del tratado — que incluyeron funcionarios no electos y lobbystas de industrias del entretenimiento — aseguraban que ACTA no modificaría leyes nacionales.

El comunicado del grupo NAFTA le da la razón a la oposición de ACTA en México, la cual argumentó y probó una y otra vez que las leyes mexicanas tendrían que ser endurecidas para adaptarse a los requerimientos mínimos de ACTA. Los promotores de ACTA trataron muchas veces de descalificar a la oposición al ACTA en México argumentando que ACTA no era cierto y se respetaría la soberanía...aún cuando en un estudio del Parlamento Europeo específica:

En países donde se requieren cambios se pueden esperar largos debates en las legislaturas nacionales sobre la mejor forma de implementar ACTA. Las partes de ACTA que requieran cambiar su ley (ej: México), tendrán que iniciar un proceso para crear legislación para poder implementarla.

(PDF, pág 69)

El comunicado conjunto de NAFTA es importante porque reafirma y le da la razón a los argumentos que la ciudadanía mexicana utilizó para instruir a sus representantes acerca de la urgencia de rechazar ACTA. También es importante porque específica la dirección extremista de propiedad intelectual que NAFTA quieren adoptar.

Felipe Calderón nos ha fallado estrepitosamente durante su gobierno. Además de que las libertades, derechos y seguridad se han erosionado gracias a sus pésimas decisiones, no ha dejado de avergonzarnos a todos debido a la pérdida de soberanía que se ha exacerbado como resultado de la búsqueda de legitimidad que su gobierno trató de encontrar lanzando una guerra con apoyo econonómico y político de Washington. En lo que queda de su pésima y violenta gestión, no solo ACTA puede tomar otra dirección sino que además México podría unirse al TPP o bien, ACTA en esteroides.

TPP

Desgraciadamente hay una noticia peor que la de ACTA, y es el anuncio de que Calderón quiere unir a México al TPP, un tratado de comercio con un capítulo de propiedad intelectual mucho peor que la versión final de ACTA y que además, tiene los mismos problemas de opacidad, colusión de gobiernos con industrias, secretismo y medidas fundamentalistas de propiedad intelectual que ACTA. Reuters reporta las declaraciones del presidente mexicano:

Queremos unir fuerzas tan pronto como sea posible con el TPP, porque sabemos que los mexicanos pueden contribuir a una rápida y exitósa conclusión de este proceso.

El comunicado conjunto de los tres amigos indica:

El Trans-Pacific Partnership (TPP) ofrece una oportunidad para profundizar nuestras relaciones de comercio y generar trabajos. Los Estados Unidos dan la bienvenida al interés de Canadá y México de integrarse al TPP como socios ambiciosos.

En caso de que esten interesados, Info Justice preparó un cuadro comparativo de ACTA y el capítulo de propiedad intelectual de TPP. Este nuevo tratado es calificado ya como “lavado de política pública” por organizaciones como Public Knowledge, quienes ofrecen un resumen de las locuras más sobresalientes de TPP y que Calderón considera dignas para embarcar a la sociedad mexicana en ellas:

  • Protección de copias incidentales: Los titulares de derechos tendrán poder sobre las “copias buffer”. Estas son las pequeñas copias que las computadoras (todas) realizan para mover datos. Con la protección de copias buffer, el número de transacciones para las cuales necesitarias una licencia del titular de derechos incrementarían bastante. Uno de los impactos de esta medida es que la música que escuchas por stream se podrían volver más caros y demandarían licencias más caras para compensar las copias adicionales.

Solo para que entiendas la magnitud, básicamente cuando ves un video de YouTube tu computadora hace una copia buffer del video que estas viendo.

  • Criminalización de infracción de copyright en pequeña escala: Con el TPP, descargar música sería considerado un delito. Tu computadora puede ser confiscada como un dispositivo que ayuda a esta ofensa y tu hijo puede ir a la cárcel por descargar. Algunas de estas reglas son parte de la ley de Estados Unidos. El TPP hace estas disposiciones peores y además impone estas medidas a países que no las tienen.

  • Desconexión del internet: El TPP alienta que los ISP y la industria del contenido hagan acuerdos para instituir medidas como 3 strikes y deep packet inspection — que equivale a que el cartero abrá tu correo.

Aunque no podemos estar seguros que es lo que exactamente dice el TPP (es secreto), estos ejemplos derivan de la filtración de Febrero del año pasado, y son parte de las medidas que textos iniciales de ACTA proponían, así como otros tratados de libre comercio que Estados Unidos ha firmado.

NAFTA o TLCAN, el tratado de libre comercio de Norteamérica, ha significado violencia económica y específicamente, la destrucción del sector agrícola y de manufactura en México. ACTA y el TPP son una actualización para consolidar a México como una fuente de riqueza que otras economías pueden explotar indiscriminadamente y en detrimento de los mexicanos.

Desgraciadamente, el activismo en contra del bien común es mucho más eficaz y perseverante que la pasividad de la sociedad mexicana ante el tema de la propiedad intelectual. Mientras la gente no haga nada y siga creyendo que el alcance de estas leyes afecta únicamente descargas de música, mientras se niegan a informarse para entender que lo que esta en juego es la educación, la salud, la alimentación y la distribución y el acceso a la información y el conocimiento, no hay esperanza de que México deje de ser una colonia de Estados Unidos y sus ciudadanos, solo unos esclavos de NAFTA y los monopolios intelectuales que ACTA y TPP protegen.

Más extremismo en protección de propiedad intelectual significa menos soberanía. Pero el Presidente de México considera que los mexicanos van a vivir mejor sí los embarca en acuerdos comerciales opacos, desproporcionados y que no benefician a nadie.

No me cansare de recomendar informarse acerca del por qué la gestión de propiedad intelectual, en un principio, no debe de incluírse en tratados de libre comercio, por lo que concluyo con un fragmento de un excelente artículo de Alexander Furmas en The Atlantic, acerca de tratados de libre comercio, propiedad intelectual y que explica como los TLCs, tipo ACTA y TPP, son solo una catapulta para más abuso:

Los tratados internacionales de propiedad intelectual, desde la convención de Berna en el siglo 19 o ACTA en el siglo 21, tienden a seguir ciertos contornos. La ley de propiedad intelectual siempre ha sido un balance entre la competencia de intereses entre autores y el público en general. Pero los tratados internacionales típicamente no tienen ningún balance, casi siempre están cargados a un lado.

(Estos tratados) sientan los estándares mínimos para protección y vigilancia, pero no limitan los niveles máximos de protección que las partes no deberían de exceder. Las partes siempre son libres de aplicar medidas más estrictas. En contraste, las protecciones de libertad de expresión en los acuerdos — que aseguran que la proporcionalidad de los castigos y las excepciones como “uso justo”— tienden a ser opcionales. De hecho, en ACTA, “derechos, limitaciones, excepciones o defensas a infracciones de copyright o relacionadas” — se dejan como un tema de ley nacional.

Esto ha llevado a una tendencia de ya larga duración hacia una mayor protección de propiedad intelectual. Las partes de estos acuerdos tienden a implementarlos de diferentes formas, con diferentes niveles de protección y distintas excepciones. Algunos — usualmente en Estados Unidos — tienen medidas que van más allá de los requerimientos mínimos de los estándares internacionales. Estas diferencias en la implementación lleva a la percepción de que navegar estas complejidades es un impedimentos al comercio internacional y la protección multilateral. En el nombre de la “armonización” de las leyes entre las partes del acuerdo, nuevas rondas de negociaciones internacionales inician para crear nuevos estándares mínimos. En cada caso, estos nuevos mínimos se establecen en donde los que antes era lo opcional y que iba “más allá” de las medidas requeridas adoptadas en acuerdos anteriores. Durante las negociaciones de ADPIC el acuerdo fue conceptualizado como “Berna plus”. Similarmente, ACTA fue discutida por los negociadores como “ADPIC Plus”.

Esencialmente, este proceso es una catapulta unidireccional: las medidas de protección y vigilancia pueden subir, pero nunca bajan.

La protección de propiedad intelectual no tiene límite... lo que sigue es TPP. ¿Gracias?