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Los monopolios no son buenos. Parafraseando al Profesor John Naughton de Open University al describir la situación actual de los monopolios de conomiento académico, aquellos monopolios que explotan los bienes comunes generados a partir de instituciones educativas, universidades y centros de investigación financiados con dinero público son simplemente intolerables.

Como muchos de nosotros, los bibliotecarios de la Universidad de Harvard también han llegado a su límite con los monopolios intelectuales: de acuerdo a un comunicado Harvard se opone abiertamente a seguir pagando cantidades de dinero insultantes por acceder a ciertas publicaciones académicas periódicas. El gasto anual de Harvard en este rubro es de 3.75 millones de dólares y en su comunicado afirman que sus proveedores clave han aumentado el costo de sus suscripciones en un 145 por ciento en los últimos 6 años:

Escribimos para comunicarles una situación insostenible que enfrenta la Biblioteca de Hardvard. Varias de las grandes editoriales de publicaciones académicas periódicas han hecho el ambiente de comunicación escolar físicamente insostenible y escolarmente restrictivo. Esta situación es exacerbada por los esfuerzos de ciertas editoriales (llamadas “proveedores”) para adquirir, empaquetar e incrementar el precio de ciertas publicaciones.

Algunas publicaciones cuestan tanto como $40.000 dólares por año, otros en las decenas de miles . Los precios del contenidos en línea de dos proveedores han aumentado en un 145 por ciento en los últimos seis años, lo que excede con creces no sólo el índice de precios al consumidor, sino también los índices de precios de la educación superior y de las bibliotecas. Estas revistas por lo tanto, reclaman cada vez más una mayor parte de nuestro presupuesto general.

El Consejo de la Facultad de la Biblioteca, que representa a la facultad de todas las escuelas de la Universidad y en consulta con los líderes de la Bibiloteca de Harvard ha llegado a esta conclusión: la suscripción a publicaciones periódicas, especialmente electrónicas y publicadas históricamente por proveedores clave, no pueden sostenerse y continuar con estas suscripciones en las condiciones actuales es financieramente inviable. Hacerlo, erosionaría seriamente nuestros esfuerzos de recaudación en otras áreas que ya están comprometidas.

Y es así como una influyente institución se suma a los académicos de todo el mundo para acabar con el monopolio del conocimiento científico y especializado, el cual es controlado por un puñado de editoriales que utilizan el prestigio que su sistema de revisión por pares ofrece, para obstruir el acceso al conocimiento y venderlo solo a quienes puedan pagarlo.

Lo curioso de todo esto es que los académicos que publican sus papers en estas publicaciones son financiados por instituciones públicas (especialmente en Estados Unidos y Europa) que de hecho piden como requisito para el financiamiento de investigaciones el publicar en estas prestigiosas revistas y las cuales no pagan ni los investigadores por los artículos que publican, ni a los académicos que realizan el peer-review de dichos artículos”. Esto sí es piratería, pura.

The Guardian incluso considera que las prácticas de las publicaciones periódicas académicas hacen ver a "Murdoch como un Socialista":

Lo que vemos aquí es puro rentismo capitalista: el monopolio de un recurso público para luego cobrar tarifas exhorbitantes para usarlo. Otro término para esto es el de parasitismo económico.

Y es que los monopolios intelectuales -- especialmente de copyright y patentes -- son simple y llanamente unos parásitos de la sociedad.

A principios de este año el Profesor Tim Gowers de la Universidad de Cambridge llegó a su límite con los corsarios de editoriales académicas y publicó una entrada en su blog que desató el movimiento “The Cost of Knowledge”. Gowers denunció las intolerables prácticas de editoriales científicas como Elsevier y anunció que ya no les enviaría sus artículos y tampoco participaría en la revisión por pares de otras investigaciones como protesta en contra de sus paywalls, excesivos precios y su apoyo a estupideces como SOPA y PIPA. Hasta el momento, más de 10 mil investigadores se han unido a The Cost of Knowledge.

El año pasado Aaron Swartz fue acusado formalmente y arrestado por cometer delitos informáticos al liberar gigas de conocimiento académico de JStor, para demostrar que instituciones como Harvard o académicos como el Profesor Tim Gowers deben de tener más libertad académica y beneficiar al dominio público con el conocimiento que generan utilizando repositorios abiertos. Afortunadamente esto no fue en vano.

Harvard hace un llamado a considerar específicamente y entre otras cosas:

  • envíar tus artículos a publicaciones periódicas de acceso abierto (open-access), o aquellos que tengan costos de suscripción razonables o sustentables, mueve el prestigio al acceso abierto.

  • Si hay un consejo editorial involucrado, pide se determine publicar el material en acceso abierto, o de forma independiente de las editoriales que tienen las prácticas de precios descritas anteriormente. Si no es posible, considera renunciar.

  • Alienta a asociaciones profesionales para tomar el control de la literatura escolar en su campo o cambia la gestión de e-journals a organizaciones que sean amigables con las bibliotecas.

  • Pide suscripciones y contratos en donde los términos puedan hacerse públicos.

El Profesor Naughton, describe el círculo vicioso en el que se ha encerrado la academia por tantos años como un ”Publica o Desaparece”. Lo que pide ahora Harvard es liberar al conocimiento académico del patético monopolio que lo controla. Un poco tarde...pero nunca es tarde: el open-access es el file-sharing de la academia y llegó para quedarse.

Publica, libremente, o desaparece.

Imagen vía afagen