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La memoria explícita o declarativa (por contraposición a la memoria implícita o procedimental) es la que llamamos normalmente memoria. Tiene que ver con lugares, personas y objetos (semántica) y con hechos (episódica). Su invocación es consciente y es fácil de describir con palabras. Es más compleja que la memoria implícita y se da en animales superiores.

H.M.

El conocimiento de la memoria explícita se debe en buena medida al caso del paciente H.M. (Henry Gustav Molaison cuyo auténtico nombre solo fue conocido tras su muerte en 2009) del que se dice que es el paciente mejor estudiado de la historia. Brenda Milner lo trató durante años y su estudio ha sentado las bases para comprender los mecanismos de la memoria explícita.

H.M sufrió una caída mientras montaba en bicicleta a causa de la cual empezó a tener frecuentes ataques epilépticos que llegaron a un punto en el que no le permitían llevar una vida normal. Los médicos decidieron operarle y extirpar la zona del cerebro que le producían los ataques. La operación fue un éxito en lo relativo a la epilepsia, pero fatal en lo relativo a su memoria. La zona extirpada era el hipocampo y los resultados fueron:

  • Mantenía un buen recuerdo del pasado anterior a la operación.
  • Mantenía una buena memoria implícita. Es decir, aprendía nuevas destrezas.
  • Fue incapaz de generar nuevos recuerdos. Durante años visitó a Brenda Milner y cada día la saluda como si fuera la primera vez que se veían.

Estructura de la memoria explícita

El estudio del caso H.M. ofreció una idea clara de la estructura de la memoria explícita. En ella intervienen tres áreas:

  • La corteza prefrontal. En ella reside la memoria de trabajo (working memory). Es donde manipulamos la información que proviene de los sentidos y de la memoria a largo plazo. Tiene que ver con la conciencia, se actualiza constantemente y admite pocos elementos simultáneos.
  • El hipocampo (la zona extirpada en H.M.). Permite el paso de la memoria a corto plazo a memoria a largo plazo.
  • Las áreas sensitivas y de asociación de la corteza. En ellas se almacenan los recuerdos a largo plazo.

Por lo tanto, no existe un almacén único de la memoria en el cerebro. Está distribuida por el córtex. Las mismas áreas que se emplean para percibir un objeto se usan para recordarlo. Para cada cosa que recordamos hay múltiples representaciones, una por cada modalidad sensorial. De una manzana recordamos (y almacenamos en un área distinta) el olor, el color, la forma, la textura, el sonido que hace al morderla, las situaciones que hemos vivido con manzanas... y finalmente la palabra manzana. Cada una de ellas es capaz de evocar al resto y traer el concepto manzana a la memoria de trabajo para permitirnos ser conscientes de la manzana. Si modificamos algunos de los aspectos o añadimos algún otro, el hipocampo ordena a las áreas involucradas su modificación.

En la memoria hay 4 procesos:

  • Codificación (vivir nuevas experiencias, prestarles atención y relacionarlas con otras experiencias)
  • Consolidación (paso de memoria a corto plazo a memoria a largo plazo)
  • Almacenamiento (mantenimiento de la información almacenada)
  • Recuperación (recuerdo de la información almacenada).

La memoria tiene fases. En un principio la información es lábil y es fácil que se pierda. Con el tiempo y el uso se va consolidando. Esto se manifiesta en el caso de la amnesia retrógrada en la que un golpe hace que perdamos memoria hacia atrás desde el momento del golpe y que la recuperemos al revés. Pero por otra parte, los recuerdos más antiguos se van olvidando.

Potenciación a largo plazo LTP

¿Existe algún correlato biológico entre los mecanismos moleculares de la memoria implícita y la memoria explícita? Desde luego la memoria explícita en mamíferos es mucho más compleja que la implícita estudiada en invertebrados. La potenciación a largo plazo viene a responder parcialmente a la búsqueda de los mecanismos biológicos de la memoria explícita.

Sabemos que en la memoria explícita interviene el hipocampo. En 1973 Terje Lømo y Tim Bliss descubrieron que una ráfaga de impulsos en algunas de las células del hipocampo provocaba un reforzamiento de las conexiones sinápticas que duraba desde varias horas hasta más de un día. Llamaron a este fenómeno potenciación a largo plazo y es similar a la facilitación sináptica en la memoria implícita. Posteriores estudios demostraron que tiene una fase precoz (memoria a corto plazo) y una fase tardía (memoria a largo plazo). Al igual que en la memoria implícita, la frase precoz no necesita la síntesis de nuevas proteínas y como en la memoria implícita, la fase tardía implica a los genes y la síntesis de nuevas proteínas.

Parece pues que aunque la memoria implícita y la explícita involucran distintos circuitos neurales, comparten semejantes mecanismos moleculares. La memoria a corto plazo modifica proteínas existentes y la memoria a largo plazo recluta a los genes para generar nuevas proteínas y producir cambios persistentes en la estructura neural.

Foto: Al Unisono