Así lo ha confirmado un ex-empleado de la compañía luego confirmado por fuentes en Washington. La compañía podría haber iniciado una guerra nuclear si se lo hubiera propuesto desde un sótano situado en Rochester, Nueva York. El equipo, un reactor nuclear cargado de 1,5 kilos de uranio enriquecido.

La noticia ha sido confirmada por funcionarios de Kodak quienes admiten que nunca hicieron público un anuncio del material que tenían disponible. No sólo eso, en una ciudad como Nueva York, ni funcionarios de la ciudad, policías o bomberos tenía noticias de este sótano hasta que el ex-empleado filtró la noticia. Según Kodak, su existencia y paradero se mantuvo deliberadamente imprecisa y tan sólo tenían conocimiento del proyecto unos pocos ingenieros y empleados federales.

Una situación extraña que como apuntan en Gizmodo presenta muchas dudas. En primer lugar, cuál es la razón para que Kodak dispusiera de un reactor nuclear cargado de uranio o cómo se instaló en un sótano situado en el centro de una ciudad tan densamente poblada.

Según Kodak, el objetivo del reactor era comprobar las impurezas de los materiales así como llevar a cabo pruebas de radiografía de neutrones.

El reactor en cuestión sería un CFX (Californium Neutron Flux) adquirido en 1974 y cargado con tres kilos y medio de placas de uranio enriquecido. El reactor fue instalado en un búnker subterráneo bajo las paredes de la sede de la empresa. Kodak también ha comunicado que ningún empleado estuvo en contacto con el reactor… por lo que habría que preguntarse qué o quién lo operaba.

Finalmente en el 2006 se decidió su desmantelamiento. El uranio fue retirado en 2007 y llevado a una instalación federal en Carolina del Sur.