Hasta ahora los investigadores coincidían en que nuestros antepasados inmediatos, los simios erguidos, surgieron en África. Un origen que podría no ser cierto tras el descubrimiento de un nuevo primate fósil, Afrasia djijidae, que vivió hace unos 37 millones de años en los pantanos de Myanmar. Un hallazgo que refuerza la idea de que el árbol genealógico de los primates que dieron origen a los seres humanos tiene sus raíces en Asia.

De ser cierto, el descubrimiento sugiere que los ancestros de todos los monos, simios y seres humanos surgieron en Asia partiendo luego a África, hace casi 40 millones de años.

Y es que hasta hace 18 años, los fósiles de los primeros antropoides (grupo que incluye a humanos, simios y monos) se sospechaba que se encontraban en Egipto y que databan de hace unos 30 millones de años. En 1990 los investigadores comenzaron a descubrir restos de primates que vivieron entre 37 y 45 millones de años en China y otros países asiáticos.

Esta última teoría sugería que los antropoides podrían haber surgido en Asia y luego emigraron a África unos pocos millones de años más tarde. Aún así, los paleontólogos carecían de fósiles que mostraran dónde y cuando emigraron.

El descubrimiento de Afrasia viene a reforzar cada uno de los descubrimientos de fósiles de los últimos años en Asia a la vez que derriba el concepto de que África fue el origen de los primeros antropoides.

Según cuenta Chris Beard, paleontólogo y miembro del equipo del descubrimiento:

Afrasia no solo ayuda a demostrar que los antropoides evolucionaron por primera vez en Asia, sino que también desvela que nuestros antepasados antropoides primero se dirigieron a África, donde continuaron evolucionando en monos y seres humanos.

Finalmente, aunque el descubrimiento no soluciona la ruta que llevaron hasta África, sí sugiere que la colonización se produjo hace relativamente poco tiempo:

Durante años pensamos que el registro fósil de África era simplemente escaso. El hecho de que estos antropoides similares vivieran al mismo tiempo, en Myanmar y Libia, sugiere que la brecha en la evolución temprana de los antropoides africanos es real.