La IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) es un organismo que se encarga, desde 1919, de establecer estándares para la denominación de compuestos químicos (nombres de elementos, fórmulas y notaciones, nombres de compuestos, símbolos, etc) con la idea que universidades de todo el mundo y la industria manejen estándares globales en simbología y protocolos operacionales. Además, este organismo es el encargado de regular y normalizar la tabla periódica de los elementos (que creó Dmitri Mendeléyev en 1869) y según anunciaron esta semana, la tabla periódica de los elementos ha crecido con la inclusión de dos nuevos elementos: el Livermorio y el Flerovio.

Si bien estos elementos ya fueron incluidos en la tabla periódica hace un año ocupando las posiciones 114 y 116 (114 para el Flerovio, Fl, y 116 para el Livermorio, Lv), hasta ahora la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) no les había concedido un nombre, es decir, no se había aprobado el nombre propuesto por sus descubridores. Ambos elementos son sintéticos, es decir, han sido creados por el hombre mediante el choque de iones de calcio (de 20 protones) con iones de curio (de 96 protones) dando lugar al elemento 116, el Livermorio que, casi de inmediato, perdía dos de sus protones y se convertía en el Flerovio con 114 protones.

Concretamente, el Livermorio y el Flerovio han sio desarrollados por una investigación conjunta entre el Instituto Central de Investigaciones Nucleares de Dubna (Rusia) y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California (Estados Unidos). El laboratorio ruso fue el encargado de sintetizar ambos elementos durante los años 1998 y 2000 y, tras su síntesis, el laboratorio estadounidense repitió la experiencia para demostrar que era algo repetible.

¿Y de dónde vienen estos nombres? El Flerovio debe su nombre al Laboratorio Flerov de Reacciones Nucleares perteneciente al Instituto de Investigación Nuclear de Dubna, es decir, lleva el nombre del lugar en el que fue desarrollado. Siguiendo el mismo esquema, el Livermorio debe su nombre al laboratorio del equipo californiano.

Imagen: BetaBanen