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La séptima temporada de Futurama ha emitido, hasta el momento, seis capítulos: The Bots and the Bees, A Farewell to Arms, Decision 3012, The Thief of Baghead, Zapp Dingbat y The Butterjunk Effect. El primero episodio estuvo a la altura de lo que los fans esperamos de Futurama, a partir de ahí la calidad fue disminuyendo semana tras semana hasta dejarnos con The Butterjunk Effect, un episodio indigno de una serie, que en su momento, fue la abanderada de la animación inteligente, adulta y crítica, siendo siempre divertida, entrañable y original. Esos tiempos parece que quedaron atrás, por desgracia la nave de Planet Express se ha estrellado sin remedio en la pantalla de la mediocridad.

La creación de Matt Groening ha sobrevivido a un cambio de cadena, a la cancelación, a siete temporadas y cuatro películas; y durante todo ese tiempo la fórmula nunca había dado muestras tan claras de agotamiento. Las primeras cuatro temporadas son brillantes. En conjunto la mayoría de los capítulos de la serie son de sobresaliente, claro que hay alguno mediocre pero los últimos que he visto son de ínfima calidad. Es más The Butterjunk Effect me recuerda demasiado al capítulo Strong Arms of The Ma de The Simpsons, aquel en el que Marge consume esteroides para conseguir una musculatura más marcada lo que provoca que su carácter se vuelva dominante, agresivo e impredecible. En esta ocasión son Amy y Leela las que consumen esteroides para poder vencer en un deporte popular en la Luna.

¿Acabará Futurama como The Simpsons? El declive de la familia de Springfield fue lento pero constante, la serie terminó convirtiéndose en un espectáculo que poco o nada tenía que ver con aquella ácida crítica social que maduró a la par que nosotros; The Simpsons acabó sacrificando sus principios en el altar de las salas cinematográficas perdiendo, irremediablemente, su esencia. Futurama ha empezado el proceso, un capítulo malo de cuando en cuando, tramas que no dan más de si, refritos de otras historias... no sé si es que los guionistas han extraviado a sus musas o es que ya no sienten pasión por su trabajo o que, simple y llanamente, Futurama ha completado su ciclo vital y deberíamos despedirnos de ella mientras conserve intacta su miticidad.

Una de las cosas que más me están molestando de la serie es el enfoque que le dan a la "no relación" entre Fry y Leela. Los guionistas llevan jugando con ellos, y de paso con nosotros, desde la tercera temporada y han logrado capítulos muy sentidos, conmovedores e inolvidables en torno a estos dos personajes como The Devil's Hands Are Idle o The Late Philip J. Fry. Sin embargo, empeñados como están en jugar con los cánones clásicos de la comedia de enredo romántica, con el tiempo han convertido a Fry en Homer y a Leela en Marge. La relación entre ellos parte siempre de la misma casilla; Fry ama a Leela pero mete la pata en algo, Leela se enfada y se plantea dejarle, Fry hace algo increíblemente estúpido pero conmovedor, Leela le perdona. Este esquema lo hemos visto una y otra vez en The Simpsons, resulta agotador ver el mismo patrón aplicado a dos personajes que pueden, como ya hemos visto, dar mucho más juego.

Tal vez esté pecando de alarmista pero lo que estoy viendo no me está gustando y menos cuando me pongo a recordar capítulos antiguos como los que recogí, hace algún tiempo, en las listas de mejores capítulos de Futurama (I y II).