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La privacidad de los usuarios en el Reino Unido está en entredicho con el controvertido proyecto de ley que se debate en el Parlamento de Londres. De aprobarse, la ley permitirá que el Gobierno acceda a todo lo que se escribe y publica en la red.

Mientras las autoridades hablan de un proyecto de ley sobre comunicación y datos que identifique diferentes tipos de crímenes, los críticos y defensores de derechos temen que el proyecto de ley sea capaz de crear un régimen totalitario online en el país. De aprobarse, la regulación permitiría el acceso de la inteligencia británica a toda forma de comunicación online de los ciudadanos, el Gobierno sería capaz de monitorear quién está hablando con quién, cuándo y dónde en el país.

¿Y cómo? A través del sistema que han denominado como Black Box, una especie de cajas negras instaladas en los proveedores de Internet en el país, un sistema capaz de filtrar y decodificar las comunicaciones cifradas incluyendo redes sociales o correos electrónicos. Una propuesta cuyos detractores explican que tendrá un impacto enorme sobre la privacidad personal de los usuarios.

Mientras, el Ministerio de Interior del Reino Unido dice que sólo se recopilará información y datos sobre el remitente y el destinatario pero no el contenido de la comunicación. Según las autoridades, la idea es proteger a los ciudadanos contra crímenes como el terrorismo o el abuso a menores en la red.

Los primeros en hablar sobre el el peligro de esta regulación han sido activistas y defensores de la privacidad, quienes temen que la propuesta pase por encima de las libertades personales sin proporcionar la seguridad que se asegura. Julian Huppert, liberal demócrata, comentaba acerca de la regulación que:

Tal y como está escrita, le da al gobierno un poder demasiado amplio. Permite un ejercicio de recopilación de datos que no es razonable. La idea de la caja negra que controla los flujos de información en la red es claramente inaceptable.

Y es que como acaba comentando el abogado Aaron Awartz, el problema no es si funcionará correctamente o no, las dudas llegan al pensar qué ocurriría si esos datos llegan a manos de otras personas:

Ya sea un hacker, un empleado de los ISP o un funcionario público cabreado, podrían irrumpir y robar toda la información personal de las cajas negras. La nueva propuesta es casi como otorgar al gobierno la apertura de las cartas que llegan a la oficina de correos para hacer una copia… por si acaso.