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Llama la atención que en países con un número elevado de horas de Sol (España, por ejemplo), el uso de la energía solar no esté muy extendido y se siga dependiendo de combustibles fósiles y, por tanto, de las centrales termoeléctricas (que contaminan nuestra atmósfera con sus emisiones). Afortunadamente, distintas crisis energéticas nos han hecho ser más conscientes de la necesidad de usar energías limpias para no depender tanto de terceros y, de hecho, muchas son las empresas que invierten en energías renovables. Hace unos meses, el MIT mostró al mundo una celda solar transparente que podía sustituir al vidrio de las ventanas de los edificios y aprovechar su estructura para generar energías limpias, una senda por la que también ha estado caminando la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) que acaba de presentar un desarrollo similar.

Celda solar transparente UCLA

El equipo de la UCLA ha desarrollado una celda solar que, en vez de estar basada en silicio (que son las que estamos habituados a ver), mediante un polímero fotoactivo que es capaz de producir una corriente eléctrica mediante la absorción de luz en el espectro de los infrarrojos. Gracias a que absorbe luz fuera del espectro visible por el ojo humano, las celdas desarrolladas dejan pasar gran parte de la luz (visible), es decir, ofrecen una transparencia alrededor del 70%.

Que estas celdas sean casi transparentes es un hecho muy interesante porque estas celdas podrían utilizarse en las ventanas de todo tipo de edificios, desarrollándose así unas "ventanas inteligentes" con las que producir energía de manera limpia y, desde luego, aprovechar al máximo las horas de luz solar. Muchos de los rascacielos y grandes edificios de oficinas suelen andar repletos de ventanales y, prácticamente, toda su fachada está forrada de cristal por lo que podrían ser unos interesantes candidatos a este tipo de celdas.

Por otro lado, el equipo de investigación (liderado por el profesor Yang Yang del área de ingeniería y ciencia de los materiales y director del Centro de Energías Renovables del Instituto de Nanotecnología de California) ve posible la inclusión de este tipo de polímeros, con el tiempo, dentro de dispositivos portátiles (tabletas, smartphones, ordenadores portátiles, equipos de medida, etc) como fuente alternativa para recargar sus baterías.

El desarrollo, desde luego, es bastante interesante pero aún estamos algo lejos de poder utilizar esta tecnología puesto que uno de los retos a superar es aumentar la eficiencia de estas celdas que, actualmente, ronda el 7,7%.

Imagen: UCLA