Las impresoras 3D se han hecho extremadamente populares como exponente de la cultura libre e, incluso, como instrumento clave a la hora de simplificar los procesos de fabricación (sirva como ejemplo el centro de investigación que va a abrir el Gobierno de EE.UU.). Poco a poco, hemos visto cómo distintos proyectos de investigación trabajan con estos dispositivos con la idea de revolucionar la robótica, la arquitectura o, incluso, el mundo de la medicina mediante la impresión de huesos artificiales o vasos sanguíneos. El potencial de la impresión 3D, en algunos casos, puede chocar frontalmente con líneas de negocio asentadas como la comercialización de repuestos y, al igual que ocurre con la piratería de contenidos digitales, puede abrirse un nuevo punto de enfrentamiento entre los modelos tradicionales de negocio y la difusión de contenidos a través de la red (en este caso esquemas y planos).

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Adaptarse a los cambios y aprovecharlos a favor de tu negocio es una buena forma de enfrentarse a este cambio de paradigma y, en vez de prohibir, uno puede contribuir y sumarse al cambio sin el miedo a perder parte del negocio. Teenage Engineering, una empresa que comercializa un sintetizador, ha decidido que no tiene sentido comercializar repuestos y cobrar un alto precio por su envío, así que ha decidido abrirse al mundo de la impresión 3D y ha subido a su web esquemas CAD para que todo aquel que lo desee imprima sus propias piezas de repuesto.

Trabajamos duro para contentar a nuestros clientes con actualizaciones de sistema operativo y nuevas funcionalidades. Pero, a veces, fallamos y hemos notado que el coste de envío de accesorios es muy alto porque no podemos encontrar un buen servicio de transporte para piezas tan pequeñas. Mientras lo solventamos, hemos decidido publicar todos los archivos CAD de nuestros componentes en una biblioteca desde la que podrás descargarlos. [...] Descargar los archivos e imprímelos en 3D todas las veces que quieras

De la misma manera que la NASA estaba explorando la posibilidad de emplazar impresoras 3D en la Estación Espacial Internacional para imprimir in situ repuestos, Teenage Engineering abre sus diseños a sus clientes y se convierte en el primer fabricante que abraza este modelo de "repuestos-DIY".

La iniciativa es muy interesante y, sobre todo, marca un punto de inflexión en el mercado de los repuestos y accesorios, donde con frecuencia los repuestos se suelen comercializar a precios algo elevados. Quizás en unos años, el mercado cambie y la replicación de componentes gracias a la impresión 3D, además de abaratar costes de fabricación, también permita un mayor acceso a los componentes y la posibilidad de fabricarlos nosotros mismos (o en el taller más cercano).

De todas formas, el mundo de la impresión 3D también tiene su lado algo más oscuro y hemos visto algunos casos que comienzan a preocupar a algunas autoridades. Hace unos meses pudimos comprobar, dentro de una conferencia, cómo unos hackers habían conseguido hacer copias de las llaves de unas esposas que se suponen vigiladas y cuya distribución está bastante controlada o el caso del inquietante rifle cuyos esquemas se pretendían distribuir libremente (aunque parece que se ha frenado el proyecto incautando la impresora con la que se fabricó el arma).

Las posibilidades de esta tecnología son enormes y, desde luego, nadie puede dudar del potencial que puede tener como elemento transformador de los procesos de fabricación de componentes pero, a pesar del potencial y sus beneficios, no sería raro esperar que la propia industria o algunos sectores exijan algún tipo de regulación alrededor de esta tecnología que intente acotar el uso de la impresión 3D.