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Apenas quedan veinticuatro horas para que se lance de forma oficial Windows 8, el último sistema operativo de Microsoft. Quizás la mayor revisión que se ha hecho del mismo en mucho tiempo. A punto de que llegue, hacemos una revisión con sus cambios más sustanciales.

La interfaz Metro

Ya la conocimos con Windows Phone 7, el sistema operativo móvil que llegó hace exactamente dos años. Fue la punta del iceberg de los nuevos planes de Microsoft. En septiembre del pasado 2011, ya conocido Windows 8, pudimos ver su funcionamiento en una tablet para intuir que las pantallas táctiles tendrían un papel protagonista.

Así ha resultado ser. Y la interfaz de usuario Metro es la prueba de ello. El panel inicial compuesto por live tiles (algo así como 'baldosas dinámicas), con un diseño enfocado a la interacción táctil más que con un ratón, las muestra en constante acción. La aplicación del tiempo muestra la previsión en directo sin tener que abrirla. Lo mismo sucede con la de mail, que dejará previsualizar remitente y asunto del último correo recibido, o con la del calendario, que enseñará nuestros próximos eventos.

Toda su pantalla, de hecho, está pensada para esta misma interacción táctil. Un buen ejemplo son las esquinas activas. Si deslizamos el dedo por la esquina superior izquierda, veremos las últimas aplicaciones abiertas (salvo en caso de cierre completo previo, como ocurre en el resto de sistemas operativos). Si lo hacemos por la esquina inferior izquierda, únicamente veremos la miniatura de la última aplicación abierta. Nuevas opciones para el usuario. Lo importante es que esta interfaz no es manejable únicamente con pantallas táctiles, Metro también puede manejarse con el ratón y el teclado. Eso sí, hay una limitación importante: para poder abrir las aplicaciones de Metro necesitaremos contar con una resolución de al menos 1024x768 píxeles. Un listón bajo, pero que no podrán superar muchos netbooks, ni pantallas o televisores que únicamente alcanzan 720p en vertical.

Windows RT y Windows 8

Principalmente, existen dos versiones del nuevo Windows, destinadas a diferentes sistemas de hardware. Por un lado, Windows RT, para equipos basados en arquitectura ARM. Una versión aligerada de Windows 8 que únicamente funciona con la interfaz Metro, y un sistema de gestión de archivos que será lo más parecido al clásico escritorio de Windows que podremos encontrar. Los equipos destinatarios de esta versión son smartphones y tablets principalmente. Si estáis pensando en la Microsoft Surface, es un caso aparte que explicaré después. Sólo se le podrán instalar aplicaciones aprobadas por Microsoft en la Windows Store, y ciertas aplicaciones nativas aún no tienen alternativa. Lo normal, eso sí, es que poco a poco vayan saliendo nuevas compatibles. Muchas de ellas son versiones adaptadas, como el caso de Microsoft Office 2013 RT.

La versión mayor, Windows 8, está lista para equipos con procesador Intel. A su vez cuenta con otras dos versiones, la de 32 y la de 64 bits (según vaya a equipos con 1 o de 2 GB adelante de RAM, respectivamente). Por tanto, ordenadores de sobremesa y portátiles serían su destino principal. Windows 8 sí que podrá utilizar software de modelos anteriores como 7, Vista, o XP (salvo algunas excepciones). Es decir, podremos pasar de la interfaz Metro a la del escritorio clásico de Windows de manera instantánea, según cual queramos o nos convenga más utilizar.
Sin embargo, el caso contrario sí es posible. Aunque seguramente no de forma directa, podrás ejecutar aplicaciones desarrolladas para Windows RT en Windows 8 a través de algún tipo de emulador.

Windows To Go y Modo Espera

Una interesante característica de Windows 8, especialmente de cara al entorno laboral. Windows To Go permite almacenar todo el sistema operativo, aplicaciones y configuración del mismo en una pendrive USB. Así, podemos llevar este pendrive a otro ordenador y utilizarlo como si fuese el nuestro, sin necesidad de hacer instalaciones ni volcar el contenido a su disco duro. El único requisito de esta novedad es que el pendrive sea de al menos 32 GB.

Por su parte, el Modo Espera (o de espera conectada) permite que el equipo entre en una especie de modo reposo, pero pudiendo recibir actualizaciones (similar al Power Nap de OS X Mountain Lion), mensajes, etc. Enfocado especialmente al ahorro de batería, a prolongar la autonomía de nuestro equipo.

SkyDrive toma protagonismo

SkyDrive es el servicio de almacenamiento en la nube de Microsoft. Una nube a la que Microsoft otorga una gran relevancia en su último sistema operativo. Por ejemplo, permite que en su carpeta de fotografías se añadan todas las imágenes que tenemos en nuestra cuenta de Facebook, de Flickr, etc. Esto es configurable, y pueden visionarse de forma separada, añadir los servicios de forma más selectiva, etc. No sólo con fotografías está integrado SkyDrive, y es que Microsoft anima a sus usuarios a hacer uso del espacio disponible online.

La nube, uno de los últimos motivos de la guerra tecnológica entre marcas, ha hecho que cada gigante quiera hacerse con la suya. Apple con iCloud, Google con Google Drive y Microsoft con SkyDrive se han subido a esta tendencia para hacer frente (cada uno con más o menos posibilidades) a Dropbox, Box, Mediafire y compañía.

Microsoft Surface

Junto a Windows 8 en sus dos versiones, también será lanzada la otra gran apuesta de Microsoft, la Microsoft Surface. Es cierto que han llegado algo más tarde que la competencia al mercado de las tablets, pero lo han hecho sabiendo cómo innovar y presentar algo que merezca una atención especial. Es importante señalar que las dos versiones diferentes de Windows (RT y 8) que se presentan, también dejan su huella en la Surface. Y es que habrá dos modelos esenciales, con diferentes arquitectura y precios, según la versión que queramos usar.

Por un lado, la versión con Windows RT, con capacidades de 32 o 64 GB, un grosor de 9,3 mm, y un precio inicial de $499. Como indica el modelo de Windows que lleva, sólo podrá correr las aplicaciones de la Windows Store, y no pasará de la interfaz Metro ni permitirá instalar aplicaciones de escritorio. Es una tablet con un sistema operativo móvil.

Por el otro, la versión con Windows 8 Pro, con arquitectura x86, capacidades de 64 o 128 GB, un grosor de 13,5 mm, y un precio inicial que oficialmente es desconocido todavía. Este modelo sí que permitirá usar aplicaciones de escritorio, y será un portátil en formato tablet, para bien y para mal. Como aspectos positivos, su ligereza, su manejabilidad, su conectividad (USB 3.0, SDXC...), y sobre todo su potencia, con su procesador i5. Hablamos de una tablet en la que podremos manejar aplicaciones profesionales o juegos de PC. Esto último es un arma de doble filo, ya que encuentro como aspectos negativos especialmente uno: que una tablet, con su pantalla táctil, no es el mejor soporte para emplear aplicaciones completas. Pero considero por encima de todo a Surface con Windows 8 como un dos en uno, una tablet con sistema operativo móvil en cuanto a usos básicos (correo, redes sociales, fotografías y vídeos...), y un portátil capaz de abrir Autocad o Diablo III.

Podéis encontrar toda la información y novedades de Windows 8 en la serie de entradas de Gizmología: Descubriendo Windows 8.