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La Guerra Fría fue un enfrentamiento entre dos superpotencias con armamento nuclear, tanto los Estados Unidos como la URSS miraban con lupa cada movimiento de su enemigo, hubo momentos de gran tensión como la Crisis de los Misiles de Cuba. Sin embargo es sorprendente descubrir que los norteamericanos tenían en mente planes tan delirantes como detonar una bomba nuclear en la Luna para intimidar a los rusos. Este alucinante proyecto secreto norteamericano ha salido recientemente a la luz, conocido como Proyecto A119 o "Estudio aceca de los Viajes para Investigar la Luna", nunca llegó a realizarse pero da miedo pensar que hubo un momento en la historia en el se pensó en bombardear nuestro satélite.

Como bien dice el consultor especializado en política medioambiental y nuclear del Reino Unido y la UE, David Lowry:

Es obsceno pensar que el primer contacto los seres humanos han tenido con otro mundo habría sido para hacer explotar una bomba nuclear. De haber seguido adelante, nunca habría tenido la imagen romántica de Neil Armstrong teniendo "un paso gigantesco para la humanidad".

El plan consistía en enviar un misil con la bomba hasta la Luna, la detonación se vería desde la Tierra y haría evidente el poderío militar y espacial norteamericano. El famoso astrónomo Carl Sagan fue uno de los implicados en la planificación del Proyecto A119, su misión era calcular cómo se comportarían el polvo y los gases generados por semejenta explosión.

En 1959 los Estados Unidos dejaron aparcada esta disparatada idea pero más que nada porque algunos científicos temían que la bomba pudiese poner en peligro vidas humanas si explotaba antes de tiempo. Según la revista Forbes la existencia del proyecto no es creíble porque para reventar la Luna se necesitarían 9.000 bombas de 15.000 kilotoneladas.

Los documentos relacionados con el Proyecto A119 permanecieron ocultos durante 45 años hasta que el Dr. Leonard Reiffel, director adjunto de la NASA en la época del programa Apolo, filtró la información a la revista Nature en mayo de 2000, posteriormente la ratificó en una entrevista al periódico The Observer.

Es algo que parece sacado de un guión de Hollywood, y de uno de los malos además pero este tipo de proyectos da idea del nivel de paranoia que se vivió durante la Guerra Fría en los Estados Unidos.