Con esta pregunta, la asociación Access Info critica que España sea considerado como un país referente en apertura de datos, en un conteo en el que México aparece en el segundo sitio. De acuerdo con el Open Data Index, elaborado por la World Wide Web Foundation, España califica en el lugar 11 de la clasificación, mientras que los mexicanos se sitúan en la posición dos, sólo por detrás de Estados Unidos. Otros países de América Latina que aparecen en el índice son Chile (14), Colombia (24), Ecuador (27), Argentina (50) y Venezuela (52).

Para Access Info, resulta inexplicable que España se coloque en ese sitio, por lo que emitió una serie de cuestionamientos sobre la metodología del análisis. De acuerdo a la asociación, el gobierno español carece de una estrategia nacional relacionada con apertura de datos, así como de una ley de acceso a la información. Bases de datos sobre educación, salud, entre otros, son guardadas celosamente por la administración y no hay un plan para abrirlas al público.

Los autores del índice respondieron que la clasificación se hizo con base en la percepción. ¿De quién? De un experto español, cuyo nombre se mantiene en el anonimato -algo paradójico para un estudio que mide la apertura de información-. Otra de las respuestas de la World Wide Web Foundation es que su índice midió la disponibilidad de información, no la apertura; es decir, desde el título ya existe una omisión importante. Además, al revisar la forma en que se obtuvo la información, Access Info halló que hay serias incongruencias entre la opinión del experto que evaluó el caso español y la realidad.

Access Info recomendó a los autores del índice que se repitiera la medición con las siguientes modificaciones:

  • Moverse de una calificación basada en la percepción de uno o dos expertos a resultados que sea puedan verificar de forma empírica
  • Basar los resultados en estándares que incluyan la apertura total de datos, como que la información esté disponible en formatos legibles, abiertos, se comprensible y se actualice de forma constante.
  • Proveer enlaces a todas las bases de datos y otras fuente que use el índice, de modo que otros puedan revisar y corroborar la calificación.

En el caso mexicano, sí hay una instancia dedicada a la apertura de datos -el Instituto Federal de Acceso a la Información- y un marco legislativo que, de cierto modo, regula la situación. Sin embargo, resulta poco entendible que México se sitúe por encima de países con probada experiencia en el ramo, como el Reino Unido y Finlandia. Es una pena que un estudio que busca medir la apertura, termine por ser un esfuerzo opaco y dudoso, basado en la opinión de expertos desconocidos, con datos que no pueden ser confirmados por otros medios. Así que, antes de presumir unos buenos resultados, hay que averiguar quién y de qué forma califica.