Un grupo de investigadores del Brigham and Women's Hospital en conjunto con el MIT han logrado diseñar un dispositivo a imagen y semejanza de una medusa, en este caso microscópica, cuyos tentáculos de ADN captan a las células cancerosas. Un dispositivo que podría hacer más fácil el diagnóstico del cáncer en sus primeras etapas.

Medusas de ADN

Y es que como explican los investigadores, cuando las personas con enfermedades como la leucemia están en remisión, es de vital importancia establecer tan pronto como sea posible si el cáncer ha regresado. Este sistema se realiza al pasar una muestra de sangre a través de un dispositivo de microfluidos, en estos canales las células cancerosas pueden ser capturadas e identificadas.

El problema es que este sistema sólo funciona bien si la sangre pasa a través poco a poco, de modo que las células cancerosas chocan con los lados de los canales, alineados estos con los adhesivos diseñados para atrapar células específicas. Un proceso extremadamente lento que además puede dejar de detectar a las células en las fases tempranas del cáncer, cuando los números son muy bajos.

La nueva investigación abre el camino hacia una vía revolucionaria. Los investigadores se han basado en la forma de una medusa de manera que la estructura de microfluídos está recubierta de hebras largas de ADN, todas con la capacidad de capturar una clase específica de proteína que se encuentra en el exterior de las células tumorales de leucemia que circulan por la sangre.

Según Jeffrey Karp, uno de los autores principales de la investigación:

Hemos desarrollado un método mejor, siguiendo el ejemplo de las medusas. Pensamos que sería muy útil si pudiéramos imitar a las medusas y hacer funcionar dispositivos de microfluidos con largos tentáculos.

Tentáculos que son realmente cadenas de ADN codificadas para que coincidan con una enzima en la superficie de las células de leucemia. Unos resultados que tras los primeros tests, encontraron que las hebras habían atrapado un promedio del 50% de las células, en comparación con el 10% utilizando los sistemas anteriores. Además, de manera mucho más rápida, multiplicando por diez la velocidad de los sistemas actuales. Según Karp:

Si obtenemos un test rápido que pueda decirnos si hay mayor o menor cantidad de estas células en la sangre a medida que pasa el tiempo, esto ayudará a monitorizar la progresión tanto de la terapia como de la enfermedad.

Un primer paso al que los investigadores le auguran un futuro esperanzador que sirva en la rápida detección de la enfermedad en sus primeras etapas:

Es increíble pensar en la idea de usar estructuras largas y flexibles que se extiendan en el flujo sanguíneo. Realmente se trata de una primera prueba y demostración y todavía debemos ajustar la fórmula, quizá ahora pasemos a desarrollar hebras más largas.