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En alguna que otra ocasión hemos hablado de Microsoft Research, una división de Microsoft dedicada a los proyectos de investigación y la prospectiva tecnológica que colabora con algunas de las universidades más prestigiosas del mundo. Proyectos como el Holodesk o las lentes de contacto que miden el nivel de glucosa en sangre son algunos ejemplos de los proyectos que se desarrollan en esta división de Microsoft en la que se experimenta con nuevos interfaces y con dispositivos inteligentes que puedan mejorar nuestra vida cotidiana. Con la idea de eliminar las barreras lingüísticas, un equipo de Microsoft Research lleva tiempo trabajando en colaboración con la Universida de Toronto en un sistema de reconocimiento vocal que es capaz de traducir, en tiempo real, las palabras a otro idioma y, durante un congreso, realizaron una demostración en la que la tasa de error es de una palabra por cada 7 u 8, la más baja conseguida hasta la fecha.

Rick Rashid, responsable de la investigación, estuvo impartiendo en China una conferencia y presentó los últimos resultados del proyecto del traductor a tiempo real (que ya lleva dos años de andadura). Hasta ahora, todos los proyectos que se han desarrollado en este sentido no habían podido reducir la tasa de error más allá del 20%-25%, es decir, una de cada cuatro palabras traducidas era incorrecta; sin embargo, tras dos años de trabajo, Microsoft Research ha conseguido bajar ese umbral hasta el punto de que el sistema es capaz de realizar una traducción simultánea y equivocarse, en media, en una palabra por cada siete u ocho.

En el vídeo, además de la explicación de Rashid, podemos ver una demostración en la que el sistema es capaz de traducir al chino lo que él está diciendo en inglés, algo que ha sido posible conseguir mediante el uso de redes neuronales en el sistema que, tras un proceso de aprendizaje, pueden reconocer mucho mejor los patrones vocales y, por tanto, reconocer las palabras y proceder a su traducción. Y aunque pueda parecer algo simple, esta traducción "al vuelo" tiene dos fases que son bastante complejas. Por un lado, el sistema debe reconocer la voz, distinguir las palabras y, en este caso, traducirlas al chino pero, además, el orden de las palabras no tiene por qué seguir la misma secuencia puesto que deben adaptarse a la gramática del idioma.

Aunque el experimento pueda parecer sacado del traductor universal de Star Trek, parece que no estamos tan lejos de derribar las barreras idiomáticas y, de hecho, servicios como Bing Translate o Google Translate (con su espectacular aplicación para dispositivos móviles) nos ayudan cada día a comunicarnos en otros idiomas y, quizás en algunos años, podamos llevar una versión móvil del "traductor universal" en nuestros smartphones.