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Messenger, la cápsula de exploración de la NASA, ha encontrado evidencias de agua helada en algunas zonas del polo norte de Mercurio. Según la agencia, se confirma que existe hielo en los cráteres del planeta más cercano al Sol.

Hielo en Mercurio

La noticia ha sido difundida por Sean Solomon, investigador principal del programa Mercury Messenger, quién explicó que la misión había dado con pruebas de que los depósitos en las regiones permanentementes en la sombra de los polos de Mercurio contienen hielo y que se encuentra predominantemente en los cráteres de impacto de acuerdo a los datos obtenidos por la sonda.

La NASA ha explicado que la inclinación del eje de rotación de Mercurio es casi cero, a menos de un grado, por lo que existen bolsillos en los polos del planeta que nunca ven la luz del Sol. De esta forma los científicos sugirieron hace décadas que podría existir agua helada en los polos de Mercurio, algo que desde hace unas horas se ha confirmado.

Para ello Messenger ha utilizado la espectroscopia de neutrones, para medir las concentraciones medias de hidrógeno, un indicador de la existencia de hielo. Según David Lawrence, uno de los investigadores:

Los datos de neutrones indican que los depósitos polares de Mercurio contienen, en promedio, una capa rica en hidrógeno de decenas de centímetros de espesor por debajo de una capa superficial de unos 10 a 20 centímetros de espesor que es menos rica en hidrógeno. La capa enterrada tiene un contenido de hidrógeno consistente en hielo de agua casi pura.

Messenger fue lanzado en el mes de agosto del año 2004, la nave entró en la órbita del planeta en el mes de marzo del 2011. Una misión que trataba de analizar cómo era el planeta que se encontraba más cercano al Sol.

Ese 2011 la sonda envió datos que proporcionaban nuevas pruebas de actividad volcánica generalizada en el planeta, incluyendo una extensión de llanuras volcánicas que rodean el polo norte de Mercurio. Un enclave que según la NASA, cubría más del 6% de la superficie total del planeta. Además, otros de los objetivos de Messenger incluían el estudio de la naturaleza de los campos magnéticos en Mercurio, la estructura de su núcleo, su historia geológica o la composición de su exosfera.