Hace unos días, la revista Time salió con un artículo de portada titulado "Lessons from the storm" (en español, "Lecciones de la tormenta"). La imagen central muestra una ola provocada por el huracán Sandy, que recientemente azotó a la costa este de Estados Unidos, Canadá y a algunas islas del Caribe. Si nos fijamos bien en la fotografía, hay algo peculiar: se ve una especie de grano en la imagen, típico de las capturas que pasan por un filtro o que son tomadas en condiciones pobres de iluminación. En este caso, son ambas: la foto de portada de Time fue tomada con la cámara de un iPhone y editada con Hipstamatic.

El autor de la imagen es Ben Lowy, quien tiene la costumbre de meterse en terrenos escabrosos para ejercer el fotoperiodismo. Guerras, desastres naturales, zonas de riesgo... ahí es donde a Lowy le gusta estar. Sin embargo, lejos de usar una cámara profesional como el resto de sus colegas, él va armado con dos teléfonos iPhone 4S (uno es de repuesto, hay que ser precavidos). Su justificación es simple: es una cámara pequeña y es lo que necesita para el tipo de tareas que desempeña.

No sólo eso: aprovecha el software de edición del teléfono para ajustar sus imágenes. Aunque no es muy fanático de usar filtros, Lowy admite que utiliza Hipstamatic o Snapseed para arreglar el balance de colores o añadir efectos de grano -como el de la portada-. Otra de las ventajas que tiene usar en teléfono en sus labores de campo es que sube imágenes a la cuenta de Instagram de Time, lo que le permite compartirlas rápidamente con la gente.

Claro que usar un iPhone no siempre tiene todas las ventajas. Por un lado, Lowy cuenta que otros fotógrafos lo suelen apartar, porque quienes no lo conocen lo consideran un turista o un amateur. También tiene quejas sobre el desempeño de la cámara del teléfono en condiciones de poca luz, o la incapacidad de poder controlar la velocidad de obturación o la profundidad de campo -algo que cualquier equipo profesional o semiprofesional puede lograr-. Igual debe viajar con varias baterías de complemento, porque la del iPhone no le rinde para tanto trabajo.

Creo que debemos trascender la discusión sobre la marca y centrarnos más en que un fotógrafo profesional considere como herramienta de trabajo un teléfono móvil. Como bien dice, con todo y sus limitaciones, puede conseguir capturas espectaculares (dignas de portada, incluso). En ese sentido, tanto la portabilidad como el componente social resultan cruciales para entender su decisión.

También rescato una de sus respuestas finales. Al ser cuestionado sobre si no le importaba usar un iPhone, mencionó que cualquier puede tener una pluma, pero que no todos pueden dibujar. Muy cierto. La verdad es que, con sus pocos recursos, logró una imagen muy destacada. Ya ven, no vean a su teléfono (o en su defecto, alguna cámara que tengan) como una limitación, sino como una oportunidad.