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Un mes, 40 millones de copias vendidas, críticas muy variadas y el mayor cambio que hemos visto probablemente desde Windows 95, así es Windows 8. No hemos terminado sin embargo de digerir el nuevo lanzamiento y ya empezamos a tener las primeras pistas sobre lo que vendrá después: Windows Blue.

Windows Blue es, o parece ser, el intento de Microsoft por acoplarse a los ciclos de producción anuales que otras compañías como Google o Apple han empezado a estandarizar. Una influencia que viene en gran parte del terreno de los sistemas operativos móviles, con iOS y Android como brillantes ejemplos, pero que también hemos podido ver por ejemplo entre OS X Lion y OS X Mountain Lion. Esta nueva versión de Windows vendría acompañada de un cambio de interfaz y Blue sería únicamente el nombre en clave o designación interna de Microsoft, no el nombre del producto en sí.

¿Para cuando? Según apuntan varios rumores para mediados de 2013 podríamos tenerlo entre nosotros. El nombre de Blue lleva ya un tiempo dando vueltas pero no hace referencia, como muchos creen, a la siguiente gran versión de Windows sino a algo que tiene mucho más sentido: actualizaciones frecuentes para mantener el sistema siempre al día.

Poniéndolo en perspectiva, tiene sentido por dos frentes. Por un lado es la misma estrategia que se ha seguido con los Service Packs durante todos estos años, por otro, no es ni mucho menos la primera vez que la compañía hace algo parecido. Así, las nuevas versiones de Windows pasarían a llamarse Windows 8.1 (o Windows 8.5), algo que recuerda a la codificación que se usaba con Windows 3.1 por ejemplo ,pero también a lo que ocurrió con Windows Phone 7.5, la puesta al día de Windows Phone 7 para añadir funcionalidades clave.

En resumen, y de cara al usuario final, Windows Blue implica actualizaciones más frecuentes, precios mucho más reducidos de actualización, cambios más importantes de cara al usuario final, no como en los Service Packs y sobre todo mayor flexibilidad para adaptarse en un mercado cada vez más competitivo.

Por otro lado, encaja sospechosamente con los rumores de que Windows 8 se lanzó sin estar completamente pulido y acabado del todo, y con aquellos que auguran una baja adopción por parte del sector empresarial. Una actualización para solucionar problemas, eliminar bugs, mejorar la estabilidad y adecuarla para ese segmento empresarial tendría cierto sentido.

Finalmente, si Windows Blue es cierto, y yo pondría la mano a que lo es, no deberíamos tardar mucho en tener más noticias, especialmente si el lanzamiento está previsto para 2013.