El viernes pasado, una noticia estremeció al mundo entero: 20 niños y 6 adultos morían asesinados en una escuela primaria en Newtown (Connecticut) a manos de un chico 20 años que había matado a su madre y luego se suicidó. El suceso ha puesto de nuevo sobre la mesa el problema de las armas de fuego en Estados Unidos y recordar matanzas como las de Columbine o la de Denver. Ante este caldo de cultivo y la sensación de indefensión de la sociedad estadounidense, las ventas de armas de fuego ha experimentado un brutal crecimiento (poniendo más armas en las calles) y, dentro de esta psicosis colectiva, existe otra gama de productos que también ha experimentado un brutal crecimiento: las mochilas antibalas.

mochilas antibalas

¿Mochilas antibalas? Dentro de la paranoia colectiva estadounidense de las armas de fuego y la defensa ante éstas, han aparecido empresas que han visto un nicho de negocio en la venta de ropa y complementos que, además, actúen como protectores ante disparos con armas de fuego. Chaquetas, camisetas e, incluso, mochilas para niños son algunos productos que podemos encontrar reforzados de kevlar y cerámica (los mismos materiales que se utilizan en los chalecos antibalas).

Desde el pasado viernes, día en el que se produjo esta masacre en Connecticut, las ventas de las mochilas antibalas (destinadas a la protección de menores) han subido alrededor de un 500%. ¿Y para qué puede servir una mochila de estas características? Con precios que rondan los 250 dólares, estas mochilas ofrecen a los padres un escudo que podrían usar sus hijos ante un tiroteo, es decir, en caso de peligro agacharse y protegerse con la mochila como si fuese un escudo (con el que podrían parar una bala de pequeño calibre). Las ventas de estos productos, que también se fabrican para adultos con mochilas, por ejemplo, para ordenador, se han disparado tanto en tiendas físicas como a través de Internet y, lógicamente, está suponiendo todo un filón para las empresas vinculadas al mundo de las armas en Estados Unidos que, incluso, también comercializan placas protectoras para blindar mochilas convencionales.

Esta idea de negocio nació en el año 1999 como consecuencia de la tragedia de Columbine y, a la vista de lo arraigadas que están las armas en EE.UU. y el inmovilismo de la clase política, desgracias como la acontecida la semana pasada y otros muchos actos similares lejos de eliminar las armas de las calles provocan el efecto contrario disparando sus ventas y las de accesorios relacionados, alimentando aún más la psicosis colectiva y esa falsa "sensación de protección" que parecen dar este tipo de productos.

Imágenes: ZeroHedge

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