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Hoy en día son muchos los dispositivos y objetos cotidianos que, en su interior, encierran un computador que, en vez de ser de propósito general (como los ordenadores personales), están enfocados en un conjunto discreto de tareas y funciones. Este tipo de sistemas se les conoce como sistemas empotrados y los encontramos en coches, maquinaria industrial o, por ejemplo, en la flota de drones del Ejército de Estados Unidos. Con la idea de mejorar las prestaciones de los sistemas empotrados y aumentar su potencia de procesamiento a la vez que se disminuyen las necesidades consumo, DARPA ha firmado con NVIDIA un contrato para desarrollar una nueva generación de procesadores que mejore sustancialmente la capacidad de captura y procesamiento de datos de los drones desde el propio sistema empotrado en el avión.

Nvidia

El contrato tiene un horizonte temporal de 5 años y, durante este tiempo, NVIDIA desarrollará el programa PERFECT de DARPA (Power Efficiency Revolution For Embedded Computing Technologies) en el que se enfocará en desarrollar procesadores 75 veces más eficientes (desde un punto de vista energético) que los que actualmente se utilizan y, claro está, mejorando la capacidad de procesamiento. Un menor consumo, en términos generales, se puede traducir en una mayor autonomía y si a esto le sumamos mayores capacidades de procesamiento, los drones podrían analizar ad-hoc los datos captados por sus sensores de visión artificial y ofrecer información de mucho más valor a los operadores y a las tropas, haciendo así mucho más autónomos a estos aviones-robot.

Como objetivo, DARPA se ha marcado una tasa de 75 GFLOPs de procesamiento por cada vatio de potencia consumida (actualmente la tasa es de 1 GFLOP por vatio) y mejorar los procesos de fabricación para reducir aún más el tamaño de los transistores de los procesadores para llegar a los 7 nanometros (cuando actualmente se manejan procesadores con transistores e 28 nm).

Las tecnologías desarrolladas con este programa podrán transformar las capacidades de los sistemas empotrados, haciendo los vehículos autónomos mucho más prácticos e inteligentes. Además, esta investigación contribuirá a que NVIDIA continúe avanzando en la computación móvil tanto para aplicaciones gubernamentales como las orientadas al consumidor final

El proyecto, desde un punto de vista tecnológico, supone un gran reto para NVIDIA porque supone mejorar sustancialmente el diseño de los procesadores y los procesos de fabricación, tareas en las que se apoyará en el know-how de las Universidades de Utah y Virginia (como socios de investigación); un proyecto que de llegar a buen puerto marcará un punto de inflexión en las capacidades de los sistemas que podemos encontrar en coches, trenes o sistemas tan complejos como un avión o un dron.