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Hace unos días se celebró en Las Vegas el SMX Social Media Marketing 2012, donde entre otros actores protagonistas del Social Media, tuvo también representación Twitter mediante Del Harvey, su Directora de Confianza y Seguridad, quien reveló una práctica de dicha red social que está poniendo en jaque la privacidad de sus usuarios.

Lo hace con la característica que ayuda a los usuarios a encontrar cuentas que le puedan resultar interesantes, mediante la sección A quién seguir, donde aparecen usuarios que Twitter considera de intereses y gustos similares. En contra de lo que se podría pensar, no lo hace según los datos introducidos en la biografía de 160 caracteres, ni siquiera en los enlaces que compartimos públicamente. Twitter rastrea las webs que visitamos que cuentan con sus botones de ‘Compartir’, obteniendo así un registro mucho más amplio y directo de los intereses de cada usuario.

El resto es sencillo de imaginar: basándose en estos datos recogidos, va emparejando usuarios a la hora de mostrar las sugerencias. Con lo cual, si miramos la lista de sugerencias para seguir en nuestro perfil de Twitter, es muy probable que esos usuarios hayan visitado las mismas webs que nosotros en los últimos diez días. Y por tanto, que nosotros también les aparezcamos a ellos.

Este mecanismo no es nuevo, ni exclusivo de Twitter. Lo integran otros sitios como Facebook, YouTube o LinkedIn, y Twitter lo lleva haciendo desde el pasado mes de mayo, cuando publicó una nota en su blog informando de este cambio. Pero como suele ocurrir, no focalizó la atención, y no lo ha hecho hasta que alguien ha dado la alarma de la intromisión que supone. Fue el caso de los asistentes a la conferencia de Del Harvey.

No obstante, Kelly Clay explica en Forbes la forma de anular este rastreo, que pasa por instalar en nuestro navegador el plug in Do Not Track (que dicho sea de paso, su soporte fue anunciado por el propio Twitter), y posteriormente activar la casilla que deniega a Twitter el seguimiento de nuestra actividad en webs que tengan sus botones o widgets. Los usuarios pueden escoger así entre una mejor experiencia de usuario, como explican desde Twitter, o amarrar los datos personales que recoge la red social.