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No todo es completamente oscuro y pesimista con la situación actual de la basura espacial. Varias agencias espaciales están tomando medidas importantes para contener su formación  y que ésta comience a representar un peligro para nuestras operaciones fuera de nuestra atmósfera. Sin duda, la opción que más emociona a los ingenieros y al público en general es la Mitigación Activa, donde diferentes misiones buscarían desorbitar un importante número de objetos para evitar ese evento que desencadene el Síndrome de Kessler.

Hachimachi de Planetes

Hachimachi estirándose pra alcanzar un tornillo en la adaptación del manga Planetes.

Tanto NASA en su Manual Para Limitar la Basura Espacial que publica en el año 2008, como la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior en su Estudio Técnico sobre la Basura Espacial originalmente publicado en 1999, exponen un par de escenarios que incluyen medidas importantes para manejar de manera robusta e integral el problema de la basura espacial. Éstas medidas buscan resolver la problemática con correcta planeación desde su lanzamiento y su disposición cuando termina la vida útil de la misión hasta una Mitigación Activa en donde un aparato directamente en órbita se encarga de desorbitar aparatos viejos. Desde luego, ambos estudios analizan la posibilidad de no actuar, una posibilidad muy real, que a falta de una legislación internacional que verdaderamente ataque el problema y sancione fuertemente a quienes sean responsables por la creación desmedida de basura espacial, podría continuar sin cambios, por lo menos, un par de años más.

El escenario más extremo que es estudiado por ambas entidades es llamado Cero Lanzamientos. En este escenario, de control, se analiza la situación a futuro pensando en que todos los países del mundo llegaran a un acuerdo de no lanzar ningún cohete hasta que naturalmente todos los objetos problema regresen a la Tierra. Este escenario predice que tanto satélites completos y su basura relacionada, además de los fragmentos de explosiones decaerían de manera continua hasta existir menos de 2,000 objetos mayores de 10 centímetros para el año 2200. Sin embargo, los fragmentos por colisiones continuarían sin control los siguientes 200 años. Este escenario nos muestra que es de singular importancia actuar de forma activa para evitar colisiones entre satélites en órbita.

La primer medida para evitar la congestión de nuestro espacio cercano es la llamada pasivación, que lleva ya poco más de 20 años en proceso. Cuando se habla de pasivar vehículos espaciales, es la acción de liberar el combustible excedente que podría quedar en sus tanques y así evitar cualquier tipo de explosión inesperada. Actualmente, la etapa Briz-M  del cohete Protón de la empresa International Launch Services es el único vehículo que continua fallando en su proceso de pasivación, su última explosión sucedió el 16 de octubre de este año y ha tenido tres fallas en los últimos 16 meses. Del total de toda la basura espacial generada, 37.7% de ella fue generada por estas explosiones repentinas de acuerdo al documento “Historia de Fragmentaciones Satelitales en Orbita” de la Oficina del Programa de Basura Espacial de NASA.

La segunda medida es la Disposición Post-Misión que, como su nombre lo indica es disponer del satélite una vez que haya dejado de ser operacional. El 31.3% de la basura espacial es culpa de la poca o nula DPM que existe en las agencias espaciales y contratistas de servicios. Si al momento de preparar la misión se conservara suficiente combustible para desorbitar los vehículos o en el caso de satélites geoestacionarios se mandara a una orbita cementerio, entonces las posibilidades de impacto se reducirían drásticamente.

Finalmente, la tercera medida, y la que más nos agrada a todos, es la Mitigación Activa de satélites. En este proceso podríamos observar misiones espaciales que se encargarían de desorbitar viejos vehículos, un satélite tirando a otro satélite. Ya hay algunos planes disponibles y preparados para ser validados en el espacio como el CleanSpace One de la Oficina Espacial Suiza. Adicionalmente encontramos planes en avanzado estado de desarrollo como una Vela Solar Híbrida por la Universidad de Surrey en el Reino Unido; el Robotic Geoestationary Orbiter Restorer (ROGER) de la Agencia Espacial Europea; y hasta láseres terrestres que NASA prevé podría quemar pequeñas basuras espaciales en Órbita Baja Terrestre. Estoy seguro que muchos, como yo, piensan que está es la solución más emocionante.

Un reporte de febrero de 2012 del Congreso Internacional Interdisciplinario para la Remediación de la Basura Espacial que es parte de ONUAEE indica que continuar con los lanzamientos aunado a un 90% Disposición Post-Misión y una Mitigación Activa de 5 satélites por año lograría mantenernos en el nivel actual de basura espacial sin ningún crecimiento a futuro. Después de tantos estudios y planes, la duda que queda es ¿qué se necesita para que las agencias espaciales del mundo se unan y comiencen a actuar?