Desde hace 30 años, los investigadores trabajan en la búsqueda de un medicamento que permita eliminar el virus del VIH, causante de la enfermedad del SIDA. Durante los últimos meses hemos visto cómo algunos de estos desarrollos comenzaban a tener sus frutos y ensayos con vacunas y nuevos fármacos abrían una puerta a la esperanza para que, dentro de algunos años, esta enfermedad deje de ser incurable. En Australia, un equipo del Instituto de Investigaciones Médicas de Queensland (Australia) parece que también va por el buen camino y han anunciado que han sido capaces de utilizar, en un ensayo de laboratorio, el virus del VIH para luchar contra sí mismo, es decir, detener la replicación del VIH.

VIH

Es como luchar contra el fuego usando fuego

El encargado de la investigación ha sido el Profesor Asociado David Harrich, perteneciente al Laboratorio de Virología Molecular, y, durante su trabajo, ha sido capaz de modificar una proteína en el virus que, en vez de dotarlo de fortaleza, hace que sea vulnerable a la propia infección. Esta mutación de la proteína, llamada Nullbasic, permitiría detener la infección del paciente al evitar que el virus del VIH pueda replicarse aunque, por ahora, las pruebas se han realizado en el laboratorio.

Si esta invesitagación continúa por este camino, y seguramente encontraremos algún que otro obstáculo, estaríamos delante de una cura para el SIDA. [...] Nunca había visto nada como esto. La proteína modificada ha funcionado todas las veces.

¿Y cuál es el siguiente paso? Tras este ensayo exitoso, el siguiente de los pasos a dar implica aumentar el nivel de complejidad del entorno de pruebas, es decir, realizar las pruebas en animales durante este año para ver si, realmente, sigue funcionando este método fuera del entorno del laboratorio.

El impacto de este hallazgo es muy significativo a pesar de que no estemos hablando de una cura total para el SIDA puesto que, realmente, evitar la replicación del virus conlleva que la enfermedad se vuelva crónica (dentro de un estado estable) haciendo que el paciente no tuviese que depender del cóctel de medicamentos que, actualmente, se suele utilizar en el tratamiento de la enfermedad (con un considerable ahorro económico para los pacientes y los sistemas sanitarios).

Para este virólogo, el hallazgo, también tiene implicaciones personales puesto que es la recompensa a 30 años de investigación dedicados al VIH desde que, en la década de los 80, comenzase a estudiar los primeros casos como asistente de investigación en la Universidad de California - Los Ángeles (UCLA) y, desde entonces, no ha dejado de trabajar en la búsqueda de una solución con la que plantar cara a este virus.

Un hallazgo que, sin duda, abre la puerta a la esperanza y a nuevas líneas de investigación.