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12 de febrero de 2013, 10:23

Según ha comunicado la agencia de noticias KCNA, Corea del Norte ha llevado a cabo con éxito la tercera prueba nuclear bajo tierra en su historia. Tras ser detectado un temblor de 4,9 en la escala Richter a través del Servicio Geológico de Estados Unidos, se confirman las amenazas de Pyongyang del pasado 24 de enero.

File photo of a parade to commemorate the 65th anniversary of the founding of the Workers' Party of Korea in Pyongyang

La agencia de noticias oficial KCNA también ha confirmado que el ensayo se ha producido a través de un pequeño dispositivo nuclear con mayor fuerza que las anteriores pruebas ocurridas en el 2006 y 2009, aunque aseguran que no ha supuesto ningún impacto negativo en el medio ambiente. Tras el anuncio, una lluvia de críticas por parte de la comunidad internacional comenzando por la palabras del presidente de Estados Unidos Barack Obama:

La prueba es una provocación y necesita de una rápida respuesta de la comunidad internacional. Estados Unidos llevará a cabo las medidas necesarias para defender a sus aliados, y lo hará en coordinación con sus socios. Las armas nucleares que exhibe Corea del Norte y su programa de misiles balísticos constituyen una amenaza para la propia seguridad nacional de Estados Unidos y para la paz y seguridad mundiales.

Tras las palabras de Obama, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha convocado para hoy martes una reunión de emergencia en Nueva York con el fin de tomar cartas en el asunto. Ban Ki-moon, secretario general, ha comunicado que:

Esta prueba nuclear es una clara y grave violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad. Confiamos en que los 15 miembros adopten las acciones adecuadas.

Desde Japón, el portavoz del gobierno Yoshihide Suga, ha dado algo más de información sobre el lanzamiento:

Mirando al pasado, en otros casos similares, podemos pensar que la actividad sísmica se deba al resultado de un ensayo nuclear de Corea del Norte.

Unas palabras que vienen a refrendar a las del Ministerio de Defensa surcoreano, avisados horas antes de la prueba por Corea del Norte, donde se ha asegurado que la actividad sísmica podría haber sido producida por una explosión atómica de hasta 7 kilotones.

Según los primeros análisis, esta actividad sísmica se registró en la misma ubicación donde se llevaron a cabo las pruebas en el 2006 y 2009. El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó que el epicentro tuvo lugar a un kilómetro de profundidad, una indicación clara de que se trataba de una explosión nuclear.

Estas primeras estimaciones sugieren por tanto que la prueba nuclear fue mucho más grande que las dos anteriores realizadas por Corea del Norte, aunque menos potente que la primera bomba que Estados Unidos Unidos lanzó en Hiroshima en 1945. Se trata también del primer ensayo bajo el mandato de Kim Jong-un, en lo que parece un claro acto de desafío a China y a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, con Estados Unidos a la cabeza, que condenaba a Corea del Norte tras el lanzamiento de un cohete en diciembre del 2012.

Mientras se recaba más información acerca del ensayo, muchos expertos aseguran que la prueba podría arrojar secretos acerca del programa nuclear. A través de monitores sísmicos y aviones detectores se podrían reunir pruebas radioactivas que determinen la naturaleza de la explosión subterránea ocurrida.