Guy Laliberté CEO de Cirque du Soleil, último turista en visitar la Estación Espacial Internacional. (Cortesía: Space Adventures Limited)
Guy Laliberté CEO de Cirque du Soleil, último turista en visitar la Estación Espacial Internacional. (Cortesía: Space Adventures Limited)
Temas: Ciencia

Mientras que los vuelos suborbitales continúan generando interés y grandes planes, el turismo orbital ya dio sus primeros pasos en la primera década del siglo XXI. Actualmente, nuevas empresas y nuevos destinos están expandiendo el horizonte de negocios de esta singular actividad que trae un poco de la ciencia ficción a nuestra realidad; pero que está limitado para todos aquellos cuyos bolsillos están más llenos que el común de los mortales.

Viajar a la frontera final ha sido una actividad limitada a astronautas profesionales en estos poco más de 50 años de exploración espacial. Estas personas entrenan durante años para poder soportar un viaje que dura apenas unos cuantos días, o si tienen la suerte de ser elegidos astronautas para la Estación Espacial Internacional, estarán al menos tres meses trabajando más allá de las fronteras de nuestro planeta. Ser un astronauta, sentir la máxima libertad, se convirtió en el sueño de niños y grandes; y tanto agencias espaciales como entidades privadas vieron un negocio en el sueño de estas personas.

Los primeros pasos para dar acceso, relativamente libre, al espacio a personas y naciones sin capacidad espacial fueron los programas Interkosmos de la extinta Unión Soviética y Especialista de Carga en el programa de Transbordadores Espaciales de NASA. En cuanto a Interkosmos (1978 a 1988) este dio la oportunidad a países políticamente cercanos a la Unión Soviética a volar en misiones Soyuz. Fueron 14 cosmonautas de 13 países distintos los que recibieron entrenamiento y la oportunidad de pasar un par de días en el espacio. Por otro lado, el programa de Especialistas de Carga de NASA fue un arreglo entre empresas o instituciones que llevaban una carga especial dentro de los transbordadores espaciales; estos astronautas no recibían el mismo tipo de entrenamiento que el astronauta profesional y tampoco percibían algún tipo de compensación económica. Durante la existencia de este programa (1983 a 2003) 24 especialistas de misión de 11 naciones acompañaron a un transbordador espacial para dejar su carga en órbita; otros 36 especialistas de misión norteamericanos volaron también durante el programa haciendo un total e 60 beneficiados.

«Un estudio encontró que existirían entre 10 mil y 100 mil millonarios que podrían ser potenciales turistas espaciales»

Los dos primeros turistas espaciales surgen de la necesidad de la Unión Soviética de obtener fondos para financiar su programa espacial. La Tokyo Broadcasting System Holdings pagó $28 millones de dólares en 1990 para que Toyohiro Akiyama pasara una semana en la Estación Espacial MIR dando las noticias de la noche para la empresa y durante el resto del día haciendo experimentos para empresas japonesas. Un costo similar debía pagar el Proyecto Juno en 1991, que logró mandar al primer británico al espacio en la persona de Helen Sharman, pero que se quedó corto en su financiamiento y de buena fe terminó siendo pagado por la misma Unión Soviética por orden de Mikhail Gorbachev. Existe el debate de si en realidad fueron turistas espaciales o visitantes de negocios espaciales puesto que ellos no pagaron sus viajes sino la iniciativa privada.

Un acuerdo económico entre Space Adventures Ltd y la Agencia Espacial de la Federación Rusa (Roscosmos) logró durante 2001 y hasta 2009 poner en órbita a 7 turistas espaciales que pasaron entre 8 y 15 días en la Estación Espacial Internacional. El primer turista espacial reconocido en la historia fue Dennis Tito, millonario estadounidense, ex trabajador del Laboratorio de Propulsión a Chorro, que pagó $20 millones de dólares para pasar 8 días en el espacio en el 2001. Otros clientes de Space Adventures han sido Mark Shuttleworth – Sudafricano (2003, $20 millones), Gregory Olsen – Estadounidense (2005, $20 millones), Anousheh Ansari – Iraní-Americana (2006, $20 millones), Charles Simonyi –Húngaro-Americano (2007, $20 millones; 2009 $35 millones), Richard Garriott – Estadounidense (2008, $30 millones) y Guy Laliberté – Canadiense (2009, $40 millones). La compañía espera continuar con sus actividades de turismo a la Estación Espacial Internacional en 2015 mandando a Sarah Brightman quien además prometió el primer concierto desde el espacio.

Dennis Tito

Dennis Tito

El turismo espacial, ciertamente se encuentra limitado a clientes multimillonarios que se encuentren físicamente capaces de hacer un viaje tan duro. Un estudio por Derek Webber, director de Spaceport Associates, encontró que existirían entre 10 mil y 100 mil millonarios que podrían ser potenciales turistas espaciales, lo cual mantiene viva la posibilidad de ver un creciente turismo espacial que eventualmente podrá llegar a personas con una cartera mucho menos amplia.

Pensando en estos millonarios y personas apoyadas por sus países, algunas empresas han desarrollado planes a futuro para tener más presencia en el campo del turismo espacial. Space Adventures Ltd. planea ofrecer un viaje circumlunar por tan sólo $150 millones de dólares después del 2015 y antes del 2020; y los rumores indican que el reconocido actor Ashton Kutcher ya ha puesto su primer pago para este selecto viaje que duraría 9 días de ida y vuelta. La compañía Virgin Galactic tiene en planes un SpaceShipThree que sería un vehículo que llevaría hasta a 6 turistas a dar un par de vueltas en Órbita Baja Terrestre, claro antes de continuar con estos planes deberá tener éxito en su empresa de vuelos suborbitales. Finalmente, la aparición en 2012 de Golden Spike Company ha creado un mercado completamente nuevo pero que deberá mostrar gran interés antes de tener algún desarrollo. Golden Spike ofrece expediciones científicas, comerciales, educativas o turísticas en la superficie de la Luna para agencias gubernamentales, compañías o individuos. La compañía dice necesitar de un financiamiento de $8 mil millones de dólares para ofrecer vuelos para dos personas a la superficie de la Luna por tan solo $1.5 mil millones de dólares ¿tendrá éxito?