Un equipo de investigadores de la Universidad del Estado de Oregón ha desarrollado una técnica que, mediante la aplicación de ultrasonidos, permitiría aumentar la capacidad de los discos duros SSD.

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La cantidad de información que generamos cada año es enorme, algunos expertos la cifran en alrededor de 3 Zettabytes (30.000 millones de TB), y como nos podemos imaginar, el almacenamiento se ha convertido en uno de los segmentos en los que se desarrollan proyectos de investigación y desarrollo para obtener mayores capacidades en cada vez menor tamaño físico y con altas velocidades de acceso a la información. En este sentido, el almacenamiento de estado sólido (discos SSD) se está posicionando como una alternativa muy competitiva para satisfacer la demanda de grandes velocidades de acceso a la información aunque, eso sí, la capacidad de almacenamiento sigue siendo algo pequeña. Con la idea de aumentar esta capacidad, un equipo de investigadores de la Universidad del Estado de Oregón ha diseñado un método que, mediante ultrasonidos, es capaz de aumentar la densidad de almacenamiento de los materiales magnéticos.

El objetivo de este proyecto es aumentar la capacidad de los discos sin necesidad de aumentar la electrónica que estos llevan o duplicar el espacio mediante la adición de mas componentes flash en el caso de los discos SSD o más platos en un disco duro convencional y, con esa idea, los investigadores de la Universidad del Estado de Oregón aplicaron un haz de ondas sónicas de alta frecuencia (ultrasonidos) sobre el material magnético en el que se graban los datos y así lograron aumentar la densidad de almacenamiento del material.

Con la aplicación del haz de ondas, el equipo consiguió estrechar el medio magnético y conseguir así que se pudieran escribir más datos sobre el área en el que aplicó el haz. La ventaja de este proceso es que tiene una mayor durabilidad y, por tanto, lo hace viable para un futuro desarrollo con fines industriales porque, hasta la fecha, se había trabajado con procesos que calentaban el material pero que, al enfriarse, volvía a tener la capacidad de almacenamiento original. Por otro lado, el uso de un haz dirigido también permite un mayor control del proceso y de la zona en la que se aplica esta técnica de manipulación.

Esta tecnología nos permitiría casar los beneficios del almacenamiento en discos SSD con la grabación magnética, creando así sistemas de memoria no volátil que puedan almacenar muchos más datos en menos espacio y con menores requisitos de energía

Aunque la técnica es válida tanto para discos duros convencionales (con sus platos) y discos SSD, es lógico pensar que los discos SSD podrían ser los beneficiados de esta mejora y, quizás, en el futuro podrían conseguirse discos de mayor capacidad sin necesidad de penalizar el factor de forma, el consumo y, sobre todo, el precio que tienen (que actualmente es sensiblemente mayor).

Imagen: Universidad del Estado de Oregón