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Ayer fue un día bastante "caótico" en lo que a Internet respecta, además de la disputa entre Spamhaus y Cyberbunker en el día de ayer se vivió una degradación del servicio que afectó a ISPs, y por tanto a sus clientes, de Oriente Medio y Asia. ¿El motivo? El cable submarino SEA-ME-WE 4, uno de los más importantes del planeta, había sufrido una rotura y los cables alternativos se encontraban en mantenimiento.

Los cables submarinos, hoy en día, podríamos catalogarlos como infraestructuras críticas de comunicación puesto que soportan, aproximadamente, el 90% del tráfico de datos que intercambiamos entre los cinco continentes (además de una buena parte del tráfico de llamadas internacionales) y aunque son infraestructuras que están redundadas y los países están unidos por varios cables que suelen llegar por rutas distintas, la rotura de un cable puede suponer degradación del servicio, por ejemplo, al tener que rutar el tráfico por caminos alternativos y la cosa se puede complicar aún más si son varias las averías que confluyen en el mismo momento.

El cable South East Asia-Middle East-Western Europe 4 (SEA-ME-WE 4), que tiene una longitud de 18.800 kilómetros y une Francia, Argelia, Túnez, Italia, Egipto, Sudán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Pakistán, Sri Lanka, India, Bangladesh, Tailandia, Malasia y Singapur está considerado como la espina dorsal del Internet del Sudeste Asiático, el Subcontinente Indio, Oriente Medio y Europa y es uno de los cables más importantes de los que hay desplegados en el lecho marino, por tanto, podría considerarse como una infraestructura de gran criticidad a pesar de la redundancia existente.

Que un cable como el SEA-ME-WE 4 sufra una avería es un hecho importante, sobre todo para la empresa que lo opera (Tata Communications) pero no suele tener un impacto elevado en el usuario final porque existen rutas alternativas por otros cables, sin embargo, ayer algunas de estas rutas alternativas no estaban accesibles porque los cables estaban "en mantenimiento", lo cual provocó degradaciones del servicio por congestión por no poder usarse los cables EIG e IMEWE que, en algunos casos, llegó a materializarse en un descenso de la velocidad de conexión de alrededor del 60% en algunas regiones afectadas porque todo el tráfico del SEA-ME-WE 4 terminó encaminándose al cable SEACOM.

Hasta aquí uno podría pensar que esto es algo dentro de lo previsto y una especie de suma de casualidades, sin embargo, todos estos cables averiados demuestran que el tendido de los mismos no ha seguido una regla básica: la diversidad de camino. Son cuatro los grandes cables submarinos que se han averiado a la vez (IMEWE, SEA-ME-WE 4, EIG y el TE North) y, la verdad, no es muy seguro que la espina dorsal de las comunicaciones entre Asia y Europa esté "tan junta" y sea tan vulnerable a los fallos (sabotajes provocados o accidentes tan "tontos" como ser arrastrados por las redes de un pesquero o golpeados por el ancla de un barco).

Muchas de estas averías suelen ser transparentes para el usuario, sin embargo, cuando son varios los cables que caen, el caso sí que hace oír mucho más (como el acontecido en 2008 cuando fueron 5 los cables averiados a la vez) y hacen que la tesis del sabotaje pese mucho más que la del accidente.

Tal y como comentábamos al inicio, a pesar de su importancia, los cables submarinos son infraestructuras críticas no demasiado bien protegidas y pueden ser víctimas de un sabotaje, algo que precisamente evitó en el día de ayer la Marina de Egipto cuando localizó a tres personas con equipo de buceo que se adentraron en el mar desde Alejandría con el objetivo, supuestamente, de romper el cable submarino que presta servicio a Telecom Egypt.

¿Y entonces? ¿Es la avería del SEA-ME-WE 4 un acto de sabotaje? Según las fuentes oficiales, el percance del SEA-ME-WE 4 se debe a un accidente provocado por un barco y no a un sabotaje pero, desde luego, la detención de estos submarinistas es bastante curiosa, sin duda y todo esto da mucho que pensar sobre las medidas para garantizar los servicios de comunicación.