Hace unos días Sony "presentó" la PlayStation 4, lo que podría haber sido un momento genial para generar millones de conversaciones positivas se transformo en un desastre de relaciones publicas, en el preciso momento que finalizó la presentación, sin que nadie pudiera ver la nueva consola de videojuegos, las redes sociales estallaron en decepción. El eco de la molestia de los fans, recorrió el planeta a la velocidad de la luz. Los chistes proliferaron, y muchos quedamos verdaderamente sorprendidos. ¿Cómo era posible que una compañía de la magnitud de Sony cometiera semejante error?

Parte de la respuesta es muy sencilla, es la que todos conocemos, errores de está magnitud vienen ocurriendo desde hace muchos años, pero en la medida que las empresas se hacen "viejas", y las redes sociales permiten que la información y las opiniones sean escuchadas tan rápido y magnificadas, errores antes imperceptibles, ahora son una chispa eléctrica que viaja por el mundo, dejando corrientazos por todos lados. Pero no es lo único, algo más está ocurriendo, algo que complementa y explica muchos errores en empresas como Microsoft, American Airlines, Dell, HP, y un largo etcétera. La humanidad esta sufriendo algo terrible, es el ataque de las empresas zombies a una escala global. Estamos en peligro. Es el empresazombiapocalipsis.

Las compañías y las empresas se crean por varias razones. Ese nacimiento dictamina, en mayor o menor medida, como será el futuro de dicha compañía. Hay empresas de todo tipos, dedicadas a hacer el bien, y otras dedicadas al odio y la destrucción. Pero casi todas, sin importar la industria y su campo de acción, comienzan su vida prácticamente de cuatro formas:

  1. Una persona o grupo de personas entusiastas sienten mucha pasión por una idea, hobbie o concepto. Desarrollan un producto o servicio relacionado con su pasión y crean una empresa.
  2. Alguien busca hacerse millonario, tienes una idea para hacerlo, y crea una empresa.
  3. Alguien necesita sobrevivir, fue despedido, está pasando hambre y necesita alimentar a su familia, y crea una empresa.

Pasión, ambición y necesidad de sobrevivir. Aunque pueden existir otras razones por las cuales una compañía sale de la mente de su creador y pasa al escritorio de un abogado, para finalizar en un acta de constitución de la empresa, estos tres elementos son fundamentales para comprender las motivaciones que llevan a los integrantes de una sociedad a unirse bajo una figura legal para producir un bien o servicio. Estos tres elementos se pueden dar por separado, o juntos. Algunas de las mejores empresas han salido de situaciones donde se dan estos tres elementos. Hay una cuarta motivación: alguien quiere ayudar al mundo, decide no fundar un partido politico o ser militante en alguno, y crea una empresa. Esta última motivación es sin duda muy poderosa, pero lamentablemente se da bastante poco o tiende a estar representa muchas veces en el primer punto.

El problema de millones de empresas en todo el mundo es que han sido mordidos por la fastidiosa cotidianidad de olvidar que los mejores productos vienen de gente apasionada

Bueno, si analizamos a las compañías con más éxito en la historia, estos tres elementos tienden a perderse en el tiempo y desaparecer por completo. La pasión se desgasta o muere con sus fundadores, la motivación económica toma más importancia cada día, con la paradoja que la mayor parte de su alta gerencia y accionistas importantes están nadando en dinero. Son como una banda de rock, que sigue sacando discos de éxitos pasados, para seguir engordando la cuenta corriente, pero sin la necesidad de innovar, de volver a crear un gran hit. Y por supuesto, no hay necesidad de sobrevivir, todo está cubierto. De estos tres elementos, el fundamental que hay que mantener es la pasión. Es el motor que mueve hacia la innovación. Es el que permite a la compañía seguir bombeando sangre a sus arterias. Es la guitarra estridente que permite componer la próxima "Hey Jude". Sin pasión nos secamos y las empresas comienzan un espiral de zombificación que puede durar un par de años o algunas décadas, dependiendo de la inercia del mercado y de los competidores.

Las empresas zombies están muertas, pero la inercia las continua moviendo, al igual que ciertos éxitos del pasado. Muchas empresas van perdiendo esa pasión inicial que fue la razón principal por la que muchas de ellas vieron la luz. Poco se habla de este tema en los foros de emprendedores, o en los doctorados de administración de empresas. Se asume que todo es una técnica gerencia destilada por los grandes teóricos. Oferta, demanda, análisis económico y financiero, riesgos, fortalezas, debilidades, políticas, precios, distribución, informes, ventas, compras. Pero nadie enseña que hay que tener pasión.

Y el mundo se llena de empresas zombies, que han perdido el camino. Empresas y compañías a las cuales les da igual que producto sacan, o que locura inventan. Producto tras producto para cumplir con vender algo nuevo, pero sin un proceso de creación que lleve a los ejecutivos principales de la empresa a soñar con cambiar al mundo, o crear algo por lo que sientan verdadera pasión. Ejecutivos de la industria de la música que no pueden nombrar más de 3 canciones de los Beatles. Gerentes de Sony que no tienen idea quien es Kratos. Cientos de empleados de Microsoft que no saben lo que es un atajo del teclado. Directores de empresas que rezan a la inercia en lugar de a la innovación.

El problema de millones de empresas en todo el mundo, no es la crisis financiera, no es el fin del mundo de los mayas, no es el meteorito en Rusia. Es que han sido mordidos por la fastidiosa cotidianidad de olvidar que los mejores productos y servicios vienen de gente que se encuentra apasionada en su mente y corazón. No es lo mismo cumplir un deadline, que sonreír al llegar a casa después de haber logrado una meta que nos planteamos.

Lo bueno es que estamos viviendo tiempos de cambio, y hay un ejercito de asesinos de zombies entrenándose en Kickstarter. Es hora de buscar nuestra pasión, es momento de volver a vibrar por el trabajo que hacemos, y cambiar si estamos aburridos o perdidos. No es el momento de la queja. Si una empresa no está haciendo las cosas bien y es algo recurrente, ya no son errores, es falta de pasión y de mística. La inercia puede darte millones de dólares por décadas, mientras te mueves errático como un zombie, pero lo que no podrá es darte un Walkman, un iPod, un MS-DOS, un Lost o un cubo de Rubik.

Foto: Dave Baker