El lenguaje evoluciona. Producto de esta evolución son los miles de lenguas habladas en la tierra. Rastreando los parecidos entre los distintos vocablos de dos lenguas se puede poner fecha a una lengua común a ambas. De igual forma que hacen los genetistas con las mutaciones y el genoma. Así, unos genetistas han puesto fecha al famoso poema homérico, la Ilíada. Se publicó el 762 A.C.
El lenguaje es un producto humano fascinante. A la vez tremendamente sencillo y sumamente complejo. Cualquier bebé en circunstancias normales lo aprende sin esfuerzo. A su vez, otros idiomas resultan incomprensibles. Todos los idiomas son muy parecidos. Y muy distintos. Hay miles de lenguas en la tierra. Quizá todas provengan de una única ancestral y por una suerte de torre de Babel bíblica se separaron hasta llegar a la rica variedad actual.
Desde el punto de vista psicológico, el lenguaje es muy atractivo. Es la ventana más accesible de la mente. Sabemos lo que ocurre en la mente de los otros porque nos lo cuentan, porque hablan. Aún siendo tan accesible es muy costoso saber cómo se genera. Los gramáticos llevan siglos lidiando con verbos, nombres y pronombres. Nuevas técnicas se suman y el panorama, lejos de aclararse parece oscurecerse.
Empecemos por la cuestión más fundada aunque no siempre parezca obvia. Las lenguas son equivalentes. Hace décadas, el gran lingüista Noam Chomsky lanzó la idea de que existen dos estructuras, la profunda y la superficial. La profunda es común a todas las lenguas y la superficial varía. Todos decimos lo mismo pero de distintas maneras. Esto concuerda con la evidencia. El cerebro está precableado para el lenguaje. Cualquier niño puede aprender cualquier lengua. Cualquier texto puede traducirse (aunque se pierdan matices).
Pero vayamos a la genética. El genoma de todos los humanos es casi idéntico. Pequeños cambios nos hacen muy diferentes. Es probable que todos descendamos de unos antecesores comunes, una madre y un padre. Pequeños cambios en el genoma, pequeñas mutaciones se van acumulando durante generaciones y siglos.
Las lenguas evolucionan e incorporan pequeños cambios que se acumulan. Los genomas evolucionan e incorporan pequeñas mutaciones. Comparando dos genomas podemos saber cuál es el antecesor común. Sabiendo la tasa de mutaciones en el tiempo podemos saber cuando existió ese antecesor común. ¿Se pueden aplicar técnicas genéticas al lenguaje?
Es lo que ha hecho un grupo de biólogos. No han sido lingüistas sino biólogos los que han datado la Ilíada. El resultado coincide con lo que los lingüistas suponían: es del octavo siglo A. C.
Para lograr la datación han comparado palabras del griego moderno, el lenguaje del autor, Homero, y de los hititas, el pueblo existente cuando se produjeron los hechos. Han buscado palabras comunes y significativas que aparecen todos los idiomas como partes del cuerpo, colores y relaciones como padre e hijo. Esta técnica es en realidad más antigua y fue empleada en los 50's por el lingüista Morris Swadesh.
El estudio del genoma ha sido facilitado por la brutal fuerza de cálculo de los ordenadores. Aunque el lenguaje se resiste a someterse el imperio del Big Data, el camino es irreversible. Los traductores son un gran ejemplo. Pura estadística. Todo avanza y puede decirse que los ordenadores como Watson están empezando a comprender el lenguaje. Pero, entretanto, la pura estadística es muy útil. Hace poco supimos que científicos lograron reconstruir lenguas antiguas mediante software.
Esto nos lleva a acercarnos a un sueño largamente anhelado y complejo. ¿Cómo transcurrió la evolución humana? Una nueva especie capaz de usar el lenguaje, el homo sapiens, se expandió gradualmente por la tierra. Según se separó en distintos grupos, su genoma incorporó distintas mutaciones, su lenguaje nuevas palabras y sus actos dejaron distintas evidencias fósiles. ¿Podrá la estadística del Big Data mostrarnos todo el subyugante recorrido? Quizá, comenzando con la obra más antigua de la literatura occidental, la Ilíada.














Sobre la estructura profunda del lenguaje, precisamente esta semana he visto un documental sobre los Pirahã, una etnia amazónica cuyo idioma parece que pone en duda ciertos aspectos. Vale la pena verlo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/docufilia/docufilia-codigo-amazonia/1702540/?fb_action_ids=10151460275660890&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582
¿Y la fuente?...
En el enlace del texto "biólogos" http://www.insidescience.org/content/geneticists-estimate-publication-date-iliad/946
Gracias, generalmente espero encontrarlas al final y lo pasé por alt.
Antonio: muy buen tratamiento de la combinación de tres disciplinas distantes a priori. Complemento el comentario anterior con un enlace al paper en cuestión: http://goo.gl/LfqhD. Un saludo.
Antonio, generalmente disfruto mucho tu aportes a este blog, de los pocos que realmente da gusto leer, pero en esta ocasión me parece que te sentiste un poco poeta y usaste demasiada prosa para dar una información que en realidad sólo necesitaba 3 párrafos (6,7 y 8). Por lo demás interesante el dato de cuando fue publicado.
Por favor, que ya en el siglo XIX los primeros lingüistas históricos empezaron a utilizar estas técnicas para reconstruir lenguas. http://es.wikipedia.org/wiki/Ling%C3%BC%C3%ADstica_hist%C3%B3rica
El asunto es interesante aunque me gustaría saber qué quiere decir, "fecha de publicación". Sabemos que partimos de una obra transmitida de forma oral que contiene muchos elementos de lengua anacrónicos precisamente debido al carácter mixto de su origen y configuración. Los elementos micénicos que hay en la Ilíada no son precisamente del siglo VIII a.de C. sino muy anteriores. No debemos perder el norte en esta cuestión por muy espectaculares que sean las conclusiones. No poco se ha discutido el asunto: la Ilíada no se "publicó" como una obra elaborada y corregida etc., sino que además se había estado "publicando de forma oral" desde siglos antes. Quizá quieren decir que se recopiló. ¿Qué hacemos con las palabras usadas que no corresponden ni con la época ni el dialecto?