A propósito del día de resurrección, te proponemos una lista con las mejores películas de zombies, para que puedas culminar la Semana Santa con una programación alternativa a la infame parrilla de televisión.

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30 de marzo de 2013, 19:29
Temas: Cine y TV

Recuerdo cuando las parrillas de los canales de televisión se llenaban de películas de romanos y superproducciones relacionadas con la muerte de Cristo siempre que llegaba la Semana Santa. Eran los tiempos de peliculones como Quo Vadis (1951, Mervyn LeRoy), The Robe (1953, Henry Koster), The Ten Commandments (1956, Cecil B. DeMille), Ben-Hur (1959), Barraba (1961, Richard Fleischer), The Fall of the Roman Empire o incluso The Greater Story Ever Told (1965, George Stevens), que se repetían una y otra vez cada año, para delicia de cinéfilos que podían disfrutar, a su manera, esta festividad religiosa, fueran o no practicantes. Sin embargo, los hábitos de las nuevas generaciones, que rechazan este tipo de películas, denostándolas por viejas y antiguas, han abierto el camino a producciones televisivas sobre los mismos temas, pero de infame calidad artística.

Si el año pasado proponía, desde Extracine, una selección de filmes vinculados en mayor o menor medida, no tanto con la vida de Cristo, pero sí con el cine de romanos que caracterizaba estas fiestas, propongo en esta ocasión ir un poco más lejos y, siempre apelando a la ironía y el sentido del humor, hacer una selección de las diez mejores películas de zombies, dado que, al fin y al cabo, lo que recuerda la Semana Santa es la muerte y resurrección de Cristo. Una excusa excelente para hacer una retrospectiva por las películas más interesantes que ha dado un subgénero del cine de terror que siempre se ha preocupado de los muertos que "resucitan", y que tan de moda está últimamente. Es posible que no encuentres tu favorita, pero esta lista es total y completamente subjetiva, por lo que sólo tienes que añadir tu favorita o aquella que eches en falta en los comentarios. Porque una cosa es matar zombies, y otra muy diferente es hacer propaganda del derecho al uso a las armas con esa misma escusa.

10. Dawn of the Dead (1978)

La primera parada no podía ser en otro sitio que no fuera una película de George A. Romero. Puede que el cineasta neoyorquino no haya sido el primero en mostrar zombis en la gran pantalla, pero a través de una película como Night of the living deads (1968), se deshacía de los mitos de la magia negra y el culto vudú que los relacionaba con Haití, para que los muertos pudieran resucitar en cualquier parte del mundo y a partir de cualquier causa. Los zombis que conocemos hoy en día son, sin lugar a dudas, hijos de Romero.

De entre sus películas, aunque aprecio considerablemente la segunda que reincidía sobre el tema, The Crazies (1973), mi favorita sigue siendo Dawn of the Dead (1978). Si bien muchos interpretaron que Romero, en su ópera prima, alertaba sobre una sociedad dominada por el gobierno en la que todavía se respiraba un latente racismo, así como denunciaba la decadencia de un modelo familiar que seguía teniendo al hombre como pilar de sustento, en su segunda película sobre el tema desarrolló la parábola de una sociedad que vive sometida al poder totalitario de un gobierno que ha elegido ella misma. Titulada en Latinoamérica como El amanecer de los muertos vivientes o simplemente como Zombi en España, la tercera incursión de Romero en el universo zombie arremetía directamente contra la sociedad de consumo ubicando la acción de la película en un centro comercial. Qué adelantado y certero que sería en sus predicciones y cuantos zombis deambulan todavía hoy en día por los templos de la cultura capitalista.

9. Das Kabinet des Dr. Caligari (1920)

Antes de que llegara la que se consideraría primera película oficial de zombis, White Zombie (1932, Victor Halperin), emergía en el seno del movimiento expresionista un muerto viviente con las particularidades de Cesare, el sonámbulo y clarividente de la película dirigida por Robert Wiene en 1920, El gabinete del doctor Caligari. Alejado de las dos líneas principales que desarrollaría después el género, sin duda queda como un precedente único y original, capaz todavía de inquietar y perturbar al espectador. ¿Y qué haría un gótico sin tener un modelo estético como este?

8. The serpent and the rainbow (1988) | I walked with a zombie (1943)

Todo mito y leyenda surge de un concepto real y el origen de los zombies, más allá de una figura metafórica o terrorífica, también tiene el suyo. Wes Craven, tan dado a los excesos cinematográficos y los clichés terroríficos, sorprendía en los años ochenta con una película como La serpiente y el arco iris, en la que un antropólogo llegaba hasta Haití buscando una extraña substancia que podría ser utilizada con fines médicos y que no era otra cosa que, aquello que ingerido antes de morir, llevaba a los "muertos" a volver en forma de zombis. Una línea argumental que se alejaba de la de George A. Romero, pero que tenía un precedente tan interesante como aquella cinta de terror dirigida por Jacques Tourner y producida por Val Newton, en la que los zombis ya estaban vinculados con el vudú y la magia negra y que, más que ser una maldición sobrenatural, estaba provocado por el hombre.

7. Braindead (1992)

Para los más jóvenes es probable que el nombre de Peter Jackson esté asociado principalmente a las adaptaciones de J.R.R. Tolkien, pero para aquellos que fuimos adolescentes en los años ochenta, siempre será uno de los más divertidos y prolíficos cineastas que hicieron del gore su seña de identidad. Si Bad Taste le puso en boca de todos, con su tercera película, que insólitamente contaba en su reparto con la actriz española Diana Peñalver, trascendía definitivamente al panorama internacional. Un extraño ejemplar de mono-rata es aquí el origen de la maldición que transforma a todos aquellos que muerde en muertos vivientes, pero para mayor disfrute del espectador en un festín de sangre y vísceras que no tiene desperdicio alguno. Si me apuran, casi es más una película gastronómica que otra cosa.

6. 28 Days Later (2002) | 28 Weeks Later (2007)

Que deteste a un cineasta como Danny Boyle, no impide que pudiera disfrutar con una película tan estimulante como 28 días después. En este caso el origen del virus no tenía nada que ver con la magia negra ni era un efecto secundario de la radiación, sino que era de nuevo la acción directa del ser humano sobre un virus inoculado en simios que propagaban el virus ante una irresponsable (e inverosímil) acción de un grupo de ecologistas. El éxito de la película fue tal que un lustro después el virus saltaba de la isla británica hasta el continente en una fabulosa película dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, que era incluso mejor que su antecesora. Dos fabulosos precedentes de una miniserie como Dead Set (2008, Charlie Brooker & Yann Demange), que llevaría los zombies a la pequeña pantalla y que se convertiría, para un servidor, en una de las mejores obras sobre zombis que venía a decir que en la cultura audiovisual contemporánea, todos somos zombis.

5. [Rec] (2007)

El mismo año que Fresnadillo propagaba el virus zombi al continente europeo, Paco Plaza y Jaume Balagueró lo extendían por Barcelona. A partir de una premisa tan sencilla como una reportera que acompaña a unos bomberos en lo que parece ser una salida nocturna rutinaria, los cineastas españoles lograban un éxito sin precedentes en el cine español del que se realizarían varias secuelas y un remake estadounidense, Quarantine (2008, John Erick Dowdle), con sus respectivas secuelas. La primera secuela española es incluso mejor todavía que la primera, aunque a la tercera ya no le pillé el punto. Queda todavía por llegar la cuarta.

Algunos pensarán que los españoles se apuntaban a la moda zombi, pero el caso es que el terror ibérico se había llenado de muertos vivientes poco después de que Romero despertara a los suyos. Amando de Ossorio se encargaría de nutrir con bellas e incautas jovencitas a los zombis castizos de La noche del terror ciego (1971), que inauguraría una popular franquicia para los amantes del terror más kitsch. Aunque para excentricidades, la de Jorge Grau, que en una película nada desdeñable como No profanar el sueño de los muertos (1974), proponía que un ultrasonido utilizado por el gobierno para combatir la contaminación era la razón de que los insectos cercanos a una abadía de Manchester enloquecieran y se comieran los unos a los otros, despertando también a los muertos, ávidos de sangre y carne fresca.

4. Resident Evil (2002)

No estoy seguro si el videojuego japonés, Biohazard, fue el primero en introducir zombis en su argumento. Pero desde luego es uno de los referentes que muestran cómo el virus de Romero se extendía por otros medios, en este caso los videojuegos. Quizás no fuera del gusto de todos los seguidores del juego, más conocido como Resident Evil, pero la adaptación que Paul W.S. Anderson dirigía en 2002, con Milla Jovovich de protagonista acabaría convirtiéndose en una rentable franquicia cinematográfica, que incluso tendría una interesante variable dentro del cine de animación con la propuesta japonesa de Makoto Kamiya en Biohazard: Degeneration (2008).

3. Re-animator (1985)

Los años ochenta estuvieron plagados de cine de terror de toda índole, pero entre las propuestas más excéntricas destaca esta adaptación de un relato de H.P. Lovecraft en la que un científico experimenta para alcanzar una fórmula capaz de reanimar a los muertos. Hilarante resulta hoy en día recordar que la película se promocionara aludiendo a un individuo que había muerto de un ataque al corazón viendo la película en un cine de los Estados Unidos, lo que no impidió que tuviera un recorrido por todo el mundo, logrando además el premio a la mejor película en el festival de cine fantástico de Sitges. Dirigida por Stuart Gordon y producida por Brian Yuzna, posteriormente tendría un par de secuelas tan delirantes como Bride of Re-Animator y Return of the Living Dead III, ambas ya dirigidas por Yuzna.

2. The Evil Dead (1981)

A pocos días del estreno de Evil Dead, remake de la famosa película de culto dirigida por Sam Raimi, justo es reivindicar un título que la mayoría descubrimos en la estantería del videoclub del barrio. No sé hasta qué punto podrán apreciarla las nuevas generaciones, algunos de los que no la vieron en su momento no han podido encontrar en ella los mismos aciertos y virtudes que los que sí la vimos. Pero, en cualquier caso, Raimi se las ingenió para hacer dos secuelas y convertirse, poco a poco, en uno de los cineastas más reclamados por la industria de Hollywood. Paradigma de esas películas adolescentes en las que un grupo de jóvenes calenturientos pasan un fin de semana en una cabaña en el bosque, en Posesión infernal, ellos mismos acabarán convertidos en zombis (o algo parecido) cuando despierten unas poderosas fuerzas malignas después de encontrar el Libro de los Muertos. Una de las primeras películas en las que humor y terror congeniaban a la perfección.

1. Shaun of the Dead (2004)

Pero quizás uno de los títulos que seguro no nos importaría ver programado una y otra vez en Semana Santa, o en cualquier otra época del año, es la que fuera ópera prima de Edgar Wright. Descrita como "una comedia romántica con zombis", el cineasta británico conseguía hacer una película fresca y divertida en la que le daba la vuelta a todos los clichés del género, pero que no dejaba de lado las dobles lecturas de la sociedad contemporánea, todavía mucho más alienada hoy en día que aquella a la que hacía referencia George A. Romero.