El empleo de productos naturales y compuestos activos aislados de ellos ha sido algo realmente común en medicina. Ahora se investiga el uso de sustancias extraídas de hongos alucinógenos para curar la depresión o la ansiedad.

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¿Podrían servir los hongos alucinógenos, especialmente aquellos pertenecientes al género Psilocybe, en medicina? ¿Deberíamos reconsiderar las primeras ideas de Timothy Leary, el famoso autor del turn on, tune in, drop out, en la actualidad? Hoy os contamos si es posible utilizar los hongos alucinógenos para tratar alguna enfermedad.

Hace algo más de un mes os hablamos en esta entrada sobre las posibilidades de utilizar la marihuana con fines terapéuticos, en particular, usar uno de sus compuestos activos (THC) en el tratamiento del cáncer.

Y es que los productos naturales ofrecen compuestos químicos interesantes desde un punto de vista farmacológico, algo que se conoce históricamente. Por ejemplo, el precursor del ácido acetilsalicílico (comúnmente conocido como aspirina), procede de la corteza del sauce blanco, un árbol que puede encontrarse en el centro y el sur de Europa.

Los hongos no son una excepción en esta lista de organismos vivos a partir de los cuales podemos producir compuestos de interés. Uno de los antibióticos más conocidos, la penicilina, es producida por un hongo, y fue descubierta accidentalmente por Alexander Fleming, como os contamos en este post.

Ahora la pregunta es: ¿podemos extraer algún compuesto de interés de los hongos alucinógenos? Y en caso afirmativo, ¿con qué objetivo? Como nos contaban en el blog de Surprising Science, hace unos días se publicó un estudio por el que se demostraba que la administración de psilocibina en ratones reducía la sensación de miedo en estos animales.

Este descubrimiento, publicado en la revista Experimental Brain Research, es muy interesante, ya que podría utilizarse para tratar en el futuro a pacientes con estrés post-traumático. La psilocibina es un alcaloide que se une a receptores relacionados con las conocidas como neuronas piramidales, involucradas en la percepción del dolor y la ansiedad.

El efecto de este compuesto para reducir la ansiedad ya se comprobó en un estudio científico de 2011, cuando se demostró su eficacia en pacientes con cáncer, tras un período de tratamiento de entre 1 y 3 meses.

En cuanto al uso de la psilocibina para tratar la depresión, hace solo unos meses conocíamos los problemas que estaban teniendo investigadores del Imperial College de Londres para realizar el primer gran estudio clínico sobre la eficacia de esta droga. Debido a que el uso de hongos alucinógenos está prohibido, resulta también complejo analizar e investigar su potencial uso en farmacología.

Los estudios previos apuntaban a que este compuesto apagaba una parte del cerebro implicada de manera muy activa en personas con depresión, y conocida como corteza cingulada. Aunque el ensayo solo se había realizado en voluntarios sanos, lo cierto es que los médicos confiaban en que este compuesto activo originario de los hongos alucinógenos pudiera emplearse como tratamiento alternativo en pacientes donde hubieran fallado otras terapias.

Quizás en el futuro podamos explorar con mayor profundidad el uso de este tipo de sustancias en medicina, en particular en el tratamiento de enfermedades complicadas, como la depresión o la ansiedad. La neurobiología y la farmacología han de caminar todavía un largo recorrido para demostrar su eficacia, pero al menos los primeros resultados e investigaciones parecen prometedores.