Nadie quiere comprar tu cuenta de Twitter, por mucho que haya una aplicación que se invente su precio. Y, aunque fuera cierto, deberías ser consciente de qué supone conceder permisos a un tercero.

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Tom Raftery (Flickr)
Tom Raftery (Flickr)
17 de julio de 2013, 13:28
Temas: Internet

No entiendo por qué alguien querría vender una cuenta de Twitter. Pero, en cualquier caso, asúmelo: nadie quiere comprar la tuya. Por mucho que veas cientos de mensajes en los que los usuarios 'descubren' el precio de su perfil, es falso. Para empezar, porque ya se ha demostrado en varias ocasiones que imponer publicidad camuflada en redes sociales genera más rechazo que otra cosa (y eso cuando no se hace directamente mal). Pero, además, esta cuenta concreta no utiliza ningún tipo de herramientas para medir el precio. Eso sí, consigue acceso completo a la cuenta.

Tampoco hay que ser un experto en seguridad para darse cuenta de esto. En este caso concreto, de hecho, es bastante fácil ver que hay algo raro. El nombre de la cuenta ni siquiera coincide con el del perfil, que ya fue utilizado con un fin muy diferente en otra ocasión (consiguió seguidores con la promesa de hamburguesas gratuitas). Por si fuera poco, enlaza a una página de regalos gratis.

De todos modos, no hay que irse tan lejos. La estafa se puede vislumbrar con sólo preguntarse quién quiere comprar la cuenta de Twitter. Es decir, una vez que se ha autorizado a la aplicación a hacer el cálculo, ¿dónde debería ir el usuario con esa información? ¿Qué agencia se encarga de comprar la cuenta basada en una métrica inventada? Sirve para alimentar el ego, sin duda, pero poco más.

Pero el problema no es querer vender una cuenta de Twitter (al fin y al cabo, cada uno puede utilizar la suya como quiera) o este caso concreto, que se puede seguir en #PrecioDeTuCuenta. El problema es que esta práctica no es segura. Conocer el precio o la influencia de un perfil, participar en sorteos o descubrir quién ha dejado de seguirte puede tener consecuencias muy negativas.

Seguridad en Twitter

Estas aplicaciones no pueden ver la contraseña del usuario. Pero, claro, ninguna puede. Esto, que en principio debería servir para aumentar la seguridad en Twitter, ha tenido el efecto contrario, pues crea una falsa sensación de seguridad. Al fin y al cabo, ¿qué es lo peor que podría hacer la aplicación si no tiene acceso a la contraseña?

Todo. La que va dirigida a quienes tratan de vender una cuenta de Twitter, en concreto, puede leer tweets, ver a quién sigue el usuario y seguir a nuevas personas, actualizar el perfil y, por supuesto, publicar tweets. Es decir, todo.

La concepción de seguridad en la contraseña pierde sentido cuando permitimos a un extraño secuestrar la cuenta y hacer con ella todo lo que podría hacer si consiguiese nuestra clave. Sí, es cierto que más tarde se pueden borrar los mensajes y revertir todos los cambios, pero eso no importa. Para entonces ya se habrá distribuido el mensaje engañoso. En este caso, el falso valor de la cuenta. Porque, aunque nadie quiere comprar tu cuenta, tampoco deberías dejar que la use cualquiera. Y, encima, sin pagar.