Si hace un par de semanas, el Gobierno de España conseguía que fuese más caro generar tu propia electricidad que consumir la de las compañías eléctricas; la reforma energética de España sigue acumulando despropósitos: aunque ahorremos energía nuestra factura será aún más cara.

Hace un par de semanas hablamos del peaje de respaldo, una de las últimas ideas surrealistas del Ministerio de Industria de España que parece legislar como un títere de las compañías eléctricas al cobrar (o estafar) a los que generan su propia energía. Dicho de otra forma, el Gobierno de España pretende cobrar a todo aquel que genera su propia electricidad usando, por ejemplo, su propia instalación de placas solares. Si penalizar al usuario por "usar el sol" (y no consumir energía de las compañías eléctricas) es una situación bastante surrealista, la reforma del sector energético de España parece seguir esta misma estela; una reforma de un mercado en el que cada vez se penaliza más al consumidor con varias subidas de precios al año, se dedican fondos públicos para pagar a las compañías eléctricas y donde, en comparación, encontramos una la factura de la luz en la que pagamos más dinero en concepto de tasas y costes fijos que por la electricidad que hemos consumido.

La estafa de la electricidad en España y la reforma del sector

Con la sucesivas subidas en las tarifas eléctricas que hemos sufrido los usuarios (sobre todo en este período de recesión económica donde, además, se han bajado y congelado sueldos), alrededor de un 70% de lo que estábamos pagando en la factura de la luz se debía a costes fijos, tasas y peajes. Las compañías eléctricas perciben dinero por la electricidad que consumimos (obviamente), el transporte de ésta a nuestros hogares, por usar carbón nacional y no importado (que es más barato) y también reciben dinero desde los Presupuestos Generales del Estado para compensar las diferencias entre el precio que, según todo este conglomerado, debería tener la electricidad y la que realmente le cobran a los usuarios.

Según el Gobierno y las eléctricas la luz aún debería ser más cara y, con esa idea, tras subir en el mes de julio el coste de la electricidad (alrededor de un 1%), en agosto se ha vuelto a subir un 3,2% y se ha lanzado una reforma del sector que, entre otras geniales ideas, penaliza el autoconsumo, dispara al sector de las renovables y grava aún más a los usuarios domésticos. ¿El motivo? Según el Gobierno, sin la reforma energética de España se tendría que haber realizado una subida entre el 19% y el 42%, toda una locura que se compensa, como no, también con dinero público procedente de los Presupuestos Generales del Estado.

El Ministro de Industria, José Manuel Soria, defiende esta reforma alegando que el déficit de tarifas se ha repartido entre el Estado, el Consumidor y las eléctricas (teóricamente en forma de pérdidas), sin embargo, hemos llegado a una situación en la que pagamos más por estar conectados a la red de suministro que por lo que consumimos realmente.

Cuando los costes fijos son mayores que los variables

La reforma del sector eléctrico y, por tanto, el proyecto de regulación de los peajes eléctricos no convence a profesionales del sector de las energías renovables ni tampoco a las asociaciones de consumidores porque, al final, el usuario final sigue pagando cada vez más.

En los contratos de potencia más comunes, el que mayoritariamente contratan los hogares, se han subido los costes fijos y se han bajado los precios del consumo según apuntan algunos expertos que han analizado el borrador. Dicho de otra forma, por mucho que intentemos ahorrar en electricidad vamos a seguir pagando más dinero en la factura. ¿Y quién se beneficia de esta reforma entonces? Si la parte variable es la que sufre una rebaja y suben los costes fijos, los que consuman mucha energía sí que verían ciertas mejoras en la reforma porque ante grandes consumos pagarían algo menos y, claro está, esto beneficia directamente a la industria y las grandes empresas mientras que las pequeñas empresas y los usuarios se ven perjudicados.

Con este artificio, el Gobierno penaliza aún más los bolsillos de los usuarios y aunque comente que la subida es de "solamente" un 3,2%, este cálculo medio esconde tras de sí un panorama nada favorable. Estos valores medios quedan genial en una nota de prensa o en un discurso político, sin embargo si aplicamos esta regla de que terminará pagando más el que menos consume, el usuario doméstico sufrirá un aumento del coste muy por encima de ese 3,2%.

Concretamente, las Asociaciones de Consumidores alertan que las subidas podrían rondar el 50% en aquellas viviendas que consuman muy poca electricidad y, evidentemente, aquí entran los que generan su propia electricidad que también se ven perjudicados por el tristemente famoso peaje de respaldo (que hará que generar tu propia electricidad sea un 27% más caro que consumir la generada por las eléctricas).

Personalmente, creo que al Gobierno de España se le ha ido completamente de las manos el sector eléctrico y se ha convertido en una especie de monstruo que no es capaz de controlar y que, de hecho, parece que es el que ejerce el control de facto.

Las compañías eléctricas mueven los hilos

Quizás pueda parece una exageración pero, en mi opinión, nos están estafando y no tenemos opciones para escapar. Con esta reforma e "ideas geniales" como el peaje de respaldo, generar tu propia electricidad puede ser más caro que consumir la que proporcionan las compañías eléctricas; una "medida regulatoria" que el Gobierno se ha inventado para abrir o cortar el grifo y así garantizar la clientela del oligopolio de compañías que controlan la electricidad en España.

Cinco grandes compañías controlan el 80% de la generación de la electricidad y el 90% de la comercialización a los usuarios finales y, además, una única empresa controla la distribución de alta tensión; un coto cerrado de actores que forman un poderoso lobby capaz de presionar gobiernos independientemente del partido político que haya ganado las elecciones. Ex-presidentes del Gobierno y ex-ministros de todos los Gobiernos de España están vinculados, tras su vida política, a compañías eléctricas en calidad de directivos, asesores o miembros de algún consejo de administración; una relación siniestra que nos lleva a un panorama en el que consumidor siempre es el que termina pagando de manera directa o de forma indirecta a través de sus impuestos (los Presupuestos Generales del Estado destinan una importante partida a compensar también a las compañías eléctricas).

Que los lobbies y las grandes empresas sean capaces de influir en un gobierno y conseguir "legislaciones a medida" no es algo nuevo, lleva años sucediendo. Sin embargo, como bien han publicado en Suelo Solar, hace un año el directivo de una de las grandes compañías eléctricas de España ya "vislumbraba" cómo debería ser la reforma del sector eléctrico y el tratamiento que había que dar a las energías renovables y al autoconsumo.

Una inquietante ponencia de 2012 que, en 2013, es toda una realidad y, teniendo en cuenta que este directivo no debe tener poderes sobrenaturales, creo que no es descabellado pensar que las presiones del lobby han surtido su efecto. Particularmente, como usuario, creo que tanto Gobierno como las compañía eléctricas nos están estafando vilmente y, realmente, es necesaria una intervención de la Unión Europea para suprimir este panorama en el que se ha convertido el mercado de la electricidad.

Gastar menos luz que el mes pasado y que la factura sea muchísimo más alta, el sinsentido del sector energético de España.