HEVO Power ha conseguido un acuerdo con la ciudad de Nueva York para introducir un programa piloto de recarga inalámbrica usando falsas tapas de alcantarillas para mejorar la integración estética del conjunto. Por el momento solo serán dos las plazas habilitadas y su uso estará restringido a los coches eléctricos del Departamento de Seguridad Pública.

¡No te pierdas nuestro contenido!
17 de enero de 2014, 16:00

Recargar los coches eléctricos usando tecnología inalámbrica es un paso necesario para facilitar la llegada masiva del coche eléctrico. Tras haber probado unos cuantos modelos puedo afirmar lo engorroso que resulta conectar el coche a la red eléctrica, no porque se tarde mucho tiempo, sino porque no es cómodo. Conectar un móvil al cargador no supone un esfuerzo, pero con un coche eléctrico si.

Desde hace años existen numerosos proyectos cuya finalidad es facilitar la tarea de recargar los coches eléctricos, desde usar el propio pavimento hasta cargadores especiales en la propia calle. Este último caso es el que nos ocupa hoy porque la ciudad de Nueva York va a realizar una primera toma de contacto con un proyecto pionero: usar falsas tapas de alcantarillas para recargar los coches eléctricos con el fin de no molestar visualmente.

La recarga completa para un Nissan Leaf tomaría 14 horas.

HEVO Power es la empresa responsable de esta tecnología y ha conseguido que dos unidades sean instaladas para que los empleados del Departamento de Seguridad Pública puedan usarlos para cargar los vehículos eléctricos de la organización. Este proyecto está financiado por una beca de la Universidad de Nueva York con 85.000 dólares.

Por el momento estas simuladas tapas de alcantarilla servirán de prueba para verificar la viabilidad del sistema. Los vehículos eléctricos que quieran usarlas para recargar sus baterías deberán instalar un adaptador especial, cuyo coste se desconoce. Según los responsables un gran número de ciudades norteamericanas ya se han interesado por este sistema para recargar los coches eléctricos, caso de Miami, Los Angeles, San Francisco y Austin, así como algunas ciudades europeas y asiáticas.

Estas falsas tapas de alcantarilla se integran a la perfección en las ciudades.

Los vehículos que sean adaptados dispondrán de una aplicación móvil para indicarles cuando el vehículo está correctamente situado sobre el punto de recarga inalámbrico. Los responsables han confirmado que la eficacia del sistema es muy elevada y que es comparable a la recarga por cable, aunque es más lenta.

El objetivo de HEVO Power es ir un poco más allá y se encuentra en negociaciones con el Departamento de Defensa, que tiene una de las flotas de vehículos eléctricos más grande del mundo, para usar su tecnología de recarga inalámbrica en los autobuses utilizados para el transporte de tropas en torno a grandes instalaciones, unos vehículos que sustituirían a los actuales camiones diésel.

¿Es tan necesaria la llegada de la recarga inalámbrica?

recargar los coches eléctricos

Si, rotundamente si. Pero no solo para los usuarios sino para las ciudades. Llegar a casa y situar el coche en la plaza de garaje, cerrarlo e irte a casa para programar la recarga en horario nocturno. Es fácil, es sencillo y no mancha. Para mi es un paso esencial y en menos de lo que esperamos los grandes fabricantes de tecnología como Bosch mostrarán sus dispositivos de recarga inalámbrica para las casas.

El comprador de un vehículo eléctrico debe tener en cuenta la autonomía y no debería comprar un automóvil que no le permita hacer su recorrido habitual sin parar por el camino a recargar. Por ello, la recarga en la vía pública sigue siendo algo prescindible pero necesario para garantizar cierta seguridad a los propietarios si se tienen que desviar de este camino estándar.

La recarga inalámbrica desarrollada por Hevo funciona incluso con lluvia.

En unos años la recarga en las calles será muy importante porque el centro de las grandes ciudades estará regulado y restringirá el paso a los vehículos más contaminantes. Poder aparcar en la calle durante unas tres horas (el tiempo máximo permitido en países como España) supone poder recargar algo las baterías sin el miedo a que te desconecten el cable.

Otro aspecto a valorar por las compañías es el vandalismo a la hora de instalar este tipo de recarga inalámbrica en las ciudades. En Madrid, por ejemplo, quedan muy pocos puntos de recarga públicos en funcionamiento, bien por dejadez del ayuntamiento en la tarea de mantenimiento, o bien por vandalismo.