Tras más de una semana desde la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines, cada vez van cobrando más fuerza las teorías de la conspiración.

Temas: Aviación

Hasta el momento, y salvo de manera excepcional en algunos medios que viven de suposiciones estrafalarias, los medios de comunicación se habían comportado de manera moderada ante la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines: intentando referenciar sus fuentes, ilustrar lo sucedido (o lo no sucedido) y tratar de atisbar algo de luz en uno de los accidentes más extraños de la historia de la aviación.

No obstante, ha pasado ya más de una semana desde que desapareció el vuelo de Malaysia Airlines. Si bien una semana es muy poco tiempo para una investigación de semejante envergadura, dadas las excepciones que se producen en este caso concreto, para los medios de comunicación 8 dias es una eternidad y el hambre de información por parte de los ciudadanos puede llevarnos a una situación en la que las teorías conspiranoicas que, por cierto, venden muy bien.

Al fin y al cabo, este caso, si bien es uno de los más llamativos de la historia, no es el único que está rodeado de una esfera de misterio que da lugar a diferentes interpretaciones, teorías y conspiraciones, previamente han habido algunos que también han dejado en ridículo a gobiernos enteros y medios de comunicación, así que se debe ser muy cauteloso con las informaciones que nos llegan.

La historia se repite

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Por significativo y único que pueda parecer la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines, no es el primer avión que se esfuma de la faz de la tierra. Desde el caso más reciente, un Airbus 330 de Air France que desapareció en 2009 y no se encontró rastro de él hasta cinco días más tarde hasta la desaparición en 1937 del avión de la piloto Amelia Earhart, que nunca se recuperó, pasando por auténticos mitos como el del triángulo de las Bermudas, que se tragó en los años 40 dos aviones misteriosamente. De hecho, si nos quedamos con el último caso como referencia, podemos encontrar explicaciones a la dualidad entre falta de información y necesidad de explicaciones que da lugar a auténticas conspiraciones que perviven en el imaginario colectivo.

Todos conocemos el aura que voltea al triángulo de las Bermudas y en cambio, son muy pocos los que saben de dónde nació toda aquella "magia" alrededor del lugar (los accidentes antes mencionados) o el hecho de que tras unos años se encontraron ambos aviones y se establecieron las causas de sendos accidentes: uno por fallo técnico y otro porque se quedó sin combustible.

Si bien la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines nos puede parecer uno de los casos más intrigantes de la historia de la aviación y da lugar a múltiples interpretaciones, debemos ir con cuidado y poner los hechos en situación: ocho dias son muy pocos y empezar a buscar conclusiones sin ningún tipo de base es tan descabellado como peligroso.

La política es enemiga de la realidad

Malaysian 777

Siempre lo ha sido y cuando hay más de 200 vidas en juego, se acentúa. Como todos sabemos, los políticos no son ni ingenieros, ni científicos ni magos que pueden hacer aparecer de la nada una explicación. En cambio, su ceguera en ocasiones ocasiona que se pierda la perspectiva de lo que tenemos delante. Esta semana leía un interesante artículo sobre el proceso de búsqueda de las cajas negras del vuelo Air France 447 que antes mencionaba y las conclusiones eran demoledoras: la ambición e ignorancia de los entes políticos en ocasiones es clave para que este tipo de accidentes se resuelvan con mayor o peor celeridad.

Así pues, y teniendo en cuenta la cantidad de países, organizaciones políticas y conflictos internos que están relacionados con la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines, toda la información que llega hay que ponerla en tela de juicio y ser especialmente escéptico.

Lo que desde luego deja claro la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines es lo pequeño que sigue siendo el ser humano. El siglo XXI y toda la tecnología que nos rodea nos ha hecho creer que este tipo de cosas no son posibles, cuando lo cierto es que la realidad supera la ficción.