Partiendo de las estrategias de difusión por internet de las instancias públicas del ramo, nos planteamos el valor social de la ciencia en México.

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12 de marzo de 2014, 05:44
Temas: Tecnología
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La ciencia en México posee una valoración peculiar, para muestra basta echar un vistazo por los sitios web oficiales de las instituciones públicas dedicadas a ello. Tal es el caso del Consejo Nacional de la Ciencia y Tecnología (CONACYT) donde su sección de noticias se encuentra con un orden genérico por año y donde las información gira en torno algunos temas que no tienen una relación directa con la difusión y revelación de nuevos avances y proyectos en materia de ciencia y tecnología, desde propuestas de escritorio para impulsar la equidad de género hasta la firma de convenios o el lanzamiento de convocatorias para nuevas cátedras. El valor social de la ciencia en México parece reducido a esta clase de tópicos en distintos medios oficiales, marcando una tendencia donde la ciencia en el país existe, igual que su investigación y desarrollo, pero la proyección, difusión e imagen parece no conectar con la propia sociedad que la está impulsando.

La ciencia, la gente

Un valor social reducido y discutido. Para René Drucker Colín, titular de Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti), en México la ciencia ha fallado, así tajantemente, en su meta de demostrar su utilidad para la sociedad, según señala en declaraciones dentro de una entrevista exclusiva reciente con el diario La Jornada, si bien es considerada por el directivo como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas, su imagen y papel no ha salido de ese encasillado, faltando una verdadera proyección en la vocación y avances de los diversas investigaciones nacionales para resolver problemas concretos para México. A un año de su creación, el Seciti ha desarrollado distintos proyectos listados por el diario, algunos enfocados al cuidado de la contaminación de zonas de protección ambiental, como el Lago de Xochimilco, otros en el campo de la medicina desarrollando nuevos fármacos y algunos más controvertidos como la construcción de un nuevo sistema de transporte urbano elevado con un funicular horizontal, poniendo una inversión de más de 30 millones de pesos únicamente para el diseño del prototipo, aunque la utilidad e impacto ha sido discutido.

La intención de Drucker es la de innovar para resolver problemas, aunque a su juicio la ciencia en México ha fallado al no lograr demostrar y difundir su uso social al pueblo de México. Al entrar a la sección del boletín electrónico de prensa de la Seciti se encuentra con una página de error, aunque el apartado general de prensa sí presenta distintos comunicados propios y de otras instancias, como una suerte de reflejo de lo que sucede en las demás instituciones de su ramo.