Más “buenas noticias” (¡¡¡lo anterior fue sarcasmo!!!) del gobierno de Felipe Calderón: la Secretaría de Gobernación endurecerá el trato hacia los indocumentados en el país, entre otras cosas:

  • Se les negará su derecho a recibir visitas hasta por 20 días.
  • Serán aislados del resto de los internos por un periodo similar a discreción del jefe de la estación migratoria.
  • Será más difícil para los defensores de derechos humanos y sacerdotes acceder a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración.
  • Deberán presentar identificación, registrarse en un libro de gobierno
  • Someterse a revisión.
  • En ciertos casos se tomará foto y huellas dactilares a los visitantes (la privacidad por la ventana).

Todo esto viene en un alarmante artículo de El Universal:

Tanto curas como organizaciones no gubernamentales estarán obligados a dar el nombre de las personas autorizadas, adjuntar copia certificada del acta constitutiva de la agrupación y copia certificada del registro de la misma.

Con ello, el gobierno mexicano tratará a los indocumentados como delincuentes, facilitará la comisión de violaciones a sus derechos y la impunidad de los agresores, advirtieron Alejandro Solalinde, de la Comisión Episcopal de la Movilidad Humana, y Édgar Cortez, de la Red Mexicana Todos los Derechos para Todos.

Advirtieron que se irá en contra de la transparencia que debe regir en ese tipo de centros de detención, y se obstaculizará el trabajo de quienes se dedican a defender y proteger los derechos de los migrantes.

Mientras México se queja a diario por el trato de los mexicanos en Estados Unidos podemos ver cómo hacen lo mismo en su propio territorio. Vienen malos tiempos para México.