Nunca digas «no hay nada que fotografiar». Te sucederá, pero no lo digas. Siempre hay algo que fotografiar. Sal, túmbate en el suelo y mira hacia arriba. Gira sobre tí mismo, boca abajo, y coloca la cámara en el suelo. Mira en el espejo. Coge el camino más largo para ir a casa. Dile a un extraño que quiere hacer una foto y a ver qué se le ocurre. Aprovechar para buscar y celebrar cada día algo único.

Vía: Foto Microsiervos