Bresslergroup
| 4 de marzo de 2010 a las 13:03 | 15 comentarios
Vale, lo voy a reconocer públicamente: las agujas no me hacen ni un poco de gracia y mucho menos si la inyección es directamente sobre mis encías, de lo que se deduce los dentistas y servidor tampoco nos llevamos muy bien (aunque no me queda más remedio que convivir con ellos como a todos). Es muy probable que al igual que me pasa a mi a otros muchos lectores nos les haga gracia eso de que les claven una aguja de acero en las encías debido...