D3
| 28 de enero de 2009 a las 03:59 | 3 comentarios
Desde niño siempre me ha gustado ver los aparatos electrónicos por dentro. Infinidad de radios murieron por mis ganas de saber más sobre la magia que ocurría dentro, como era posible que del vil plástico pudieran salir música y voces. A medida que vas creciendo te das cuenta que esta forma de aprender el funcionamiento de las cosas puede resultar muy cara y nada agradable para tus padres. Y de pronto un día dejas de hacerlo, pero no se van las ganas de seguir haciéndolo,...