Free Culture
| 30 de septiembre de 2008 a las 14:22 | Comentarios
Otro clásico ejemplo de por qué el DRM fue siempre una mala idea, no solo en diseño, también en implementación: Cualquier libro en formato electrónico que compres para leer en el Kindle de Amazon viene con protecciones digitales y solo podrá ser leido en ahí, no puedes “prestárselo” a alguien ni copiarlo a otro dispositivo, aún cuando hayas comprado tu copia y sea de tu propiedad. La pregunta es, ¿para qué comprarlo de esa forma? la última vez que revisé yo podía prestarle un libro...