McVitie’s
| 4 de febrero de 2008 a las 12:14 | Un comentario
Cada cierto tiempo, un barco cargado de algún producto o material curioso, suele hundirse o encayar. Ello provoca que a la orilla de las playas llegue parte del cargamento, para sorpresa de los bañistas o de los abuelos que caminan por la arena. Si ya es famosísimo el caso de los patos de goma, el más reciente ha sucedido en Blackpool con galletas de chocolate. El jueves por la noche, el ferry que las transportaba terminó por hundirse luego de un fuerte oleaje. Las 33 personas...