Rosa Díez
| 3 de marzo de 2009 a las 09:30 | 23 comentarios
La gran mayoría de la clase política (española e internacional) deja mucho que desear y en demasiadas ocasiones no están a la altura que se les presupone. Cada vez más se extiende como la pólvora ese sentimiento apolítico generado por la propia política y la desconfianza que hay hacia ella, con presidentes corruptos y cambalaches por doquier. Un claro ejemplo de las formas de actuación de los políticos que demuestran lo que en realidad les interesan las personas lo estamos viendo de un tiempo a esta...