Al verle saltar sobre el escenario, diciendo que amaba a su compañía, supe que ese tipo era un ejecutivo diferente a los demás. Si Steve Jobs encandila por su apasionada serenidad -vaya paradoja-, Steve Ballmer llama la atención por el estruendo y la energía que deja en cada escenario al que se sube. El equilibrio perfecto para otro hombre sereno, el casi retirado Bill Gates.

La Asociación para el Progreso de la Dirección invitó a Ballmer a dar una charla sobre innovación y tecnología, a su paso por España, donde hoy tenía que firmar un acuerdo con el Ministerio de Industria para la participación de Microsoft dentro del Plan Avanza. Me alegro de que nos hayan invitado, sobre todo teniendo en cuenta el resto de 70 periodistas acreditados, pero desde luego no fue el mejor escenario para un Ballmer, que a pesar de mostrarse comedido, resultó simpático y aleccionador.

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