Independientemente de nuestro trabajo, muchos de nosotros llevamos uno o varios proyectos aparte. Puede ser que tengas alguna idea personal que quieres plasmar: escribir un libro, decorar una casa, armar un jardín, construir un robot, terminar una tesis, lo que sea. Los proyectos independientes nos entusiasman porque dependen de nosotros, tenemos control completo sobre ellos y podemos explotar nuestra creatividad. Por muy bueno que suene, esto también representa una desventaja: si no somos disciplinados, podemos descuidar muy pronto ese sueño y dejarlo abandonado o suspendido por tiempo indefinido.

En ese sentido, llevar un blog puede ser muy útil para tus propósitos. Yo me he topado con muchos ejemplos de los que se puede aprender bastante. Por ejemplo, recién encontré Children of the Night, un blog llevado por una pareja canadiense que tiene un proyecto de animación basado en la serie My Little Pony: Friendship is Magic. En las entradas, los autores no sólo cuentan lo que hacen: también someten algunas ideas a consulta, se desahogan sobre sus retrasos y presumen sus logros. El blog es un espacio donde pueden pensar en voz alta y resulta un ejercicio a la vez catártico y provechoso.

Éste no es el único ejemplo. Para los trabajadores autónomos (freelancers), un blog puede significar una ventana importante para darse a conocer. A través de las entradas, pueden ayudar a proyectar su labor, dar a conocer su portafolio, generar empatía con la comunidad o estrechar lazos con clientes y colaboradores potenciales. Todo, sólo con dedicarle unos minutos a escribir y compartir. A veces olvidamos que los blogs nacieron con ese fin: tener una bitácora en la que pudiéramos ofrecer a los lectores una mirada más íntima y personal a lo que hacemos, nos gusta y nos define.

Entonces, ¿cómo usar un blog para un proyecto independiente? Lamento decir que no hay una guía definida, y mentiría si dijera que hay una fórmula a seguir. Mi recomendación principal es acercarse a leer lo que comparten otros creadores y autores, especialmente tus predilectos. Algunos los utilizan para acercarse con sus audiencias y avisarles sobre presentación o eventos futuros. Otros prefieren compartir cómo es el proceso de elaboración (y, sobre todo, desahogarse si tienen problemas). Unos más se decantan por subir imágenes del antes y el después, para mostrar los cambios que han conseguido. La imaginación es el limite.

Usar el blog como una bitácora de proyecto es una forma de enriquecer la experiencia, tanto en un nivel individual como colectivo. Si están enfrascado en alguno (sea cual sea su naturaleza), te invito a explorar esta opción. Además, para todos los demás siempre será interesante ver un poco detrás de los telones, acercarse al creador desde una óptica diferente, y de paso, aprender y consultar sobre las dudas que salgan en el proceso. Lo mejor es que, para cuando hayas terminado tu proyecto, te quedarás con una bitácora que te permitirá recordar lo gratificante (o sufrido) que fue realizarlo, así como dejar una evidencia que pueda ayudar a quienes intenten algo similar.