El borrador de la reforma de la LPI en marcha obligaría a pagar este canon formalizando su existencia y encargando el cobro a las sociedades de gestión.
Según podemos leer en lainformación.com, el nuevo canon digital podría salir del presupuesto de las universidades. Tras la anulación del canon en películas y discos, las entidades de gestión como Cedro, la SGAE de los libros, buscan una compensación vía tribunal que salga de las arcas públicas a través del presupuesto de las universidades. No sólo eso, la noticia indica que el borrador de la reforma de la LPI en marcha obligaría a pagar este canon formalizando su existencia y encargando el cobro a las sociedades de gestión.
¿Por qué? La información.com explica que la medida es la consecuencia de la situación vivida en el 2011, momento en el que Cedro demandó a la Universidad Autónoma, Central de Barcelona y Carlos III de Madrid por una serie de copias digitales que los profesores habrían subido a la intranet de los centros universitarios. La demanda indicaba que la subida del contenido a los campus virtuales ofrecía a los alumnos los libros con derechos de autor sin permiso alguno. Para ello, la sociedad llegó a matricular a dos detectives y que estos comprobaran el uso que se hacía de los contenidos.
Se pedía por tanto una indemnización de 5 euros por alumno y año (7,4 millones de euros anuales) por explotación ilegal de las obras, según Cedro, los investigadores detectaron el escaneo de libros así como la posibilidad de descarga de artículos de revistas.
Mientras las universidades opinan que Cedro pretendía cobrarles por un concepto que están pagando a las editoriales (127 millones en recursos de información, 65 por el acceso a la información electrónica) y cuyas licencias compradas incluyen los derechos de reproducción para fines educativos, desde la entidad de gestión consideran que son los depositarios universales de este derecho a cobrar por las copias digitales, y que como se paga por las fotocopias, su extensión es de forma automática.
Aunque desde las universidades se ha ofrecido una solución basada en el plan Bolonia y donde los profesores podrían exponer claramente al principio de cada curso qué libros se van a utilizar y así pagar por las obras que se van a utilizar, todo parece indicar que será la reforma de la LPI la que acabe siendo "juez".
¿Cómo? Con una modificación que establecería el canon a la sociedad de gestión de forma institucional. Un documento filtrado por Ibercrea del borrador de la reforma de la LPI dice lo siguiente:
Los autores de las obras reproducidas parcialmente, distribuidas y comunicadas públicamente, tendrán un derecho irrenunciable a percibir de los centros educativos una remuneración equitativa, que se hará efectiva a través de las entidades de gestión.
Dicho de otra forma, se autoriza la reproducción de obras con fines educativos, pero para ello Cedro será la que tiene todos los derechos y por tanto cobrará por ello. Además, a diferencia del anterior borrador, donde se negociaba el precio a pagar con los centro educativos, ahora sería únicamente Cedro la que marque el precio.















Genial pero me apuesto lo que quieras a que ese dinero después no llegará a esos probes autores. Esa sociedad no representa a todos los autores por lo que no puede cobrar lo que le corresponde a todos
Menuda vergüenza. A este paso el acceso al conocimiento solo será para los más ricos, que son una minoría. Cedro no deja de ser otra mafia mas, que se enriquece de la cultura. A por ellos.
Ahhhh que españoles estos cada día más absurdos...
Vamos a ver:
En mi grado leemos obras de gente que lleva ya 2500 años muerta (me refiero al Grado de filología clásica por supuesto), ¿por qué hay que pagarles derechos de autor a estos chupópteros de CEDRO?
PD: También han instalado un escáner de última generación en la biblioteca de mi facultad, ¿qué váis a hacer? ¿poner allí a alguien y que cada vez que alguien escanee algo le pidáis 5€?
Juan Manuel, tú lees obras de gente que lleva 2 500 años muerta, pero las lees traducidas, ¿no? Pues el traductor no lleva tantos años muerto, y se merece cobrar por su trabajo.
Además, la gestión de CEDRO no tiene nada que ver con la SGAE, es bastante transparente y revierte de verdad en los autores, os lo puedo asegurar.
Pero no sólo leemos textos originales (griego y latín) sino que leemos traducciones de traductores del siglo XIX.
Pues te aconsejo que leas traducciones más recientes, sobre todo porque muchas traducciones del siglo XIX de clásicos están hechas a su vez de traducciones del latín y griego al francés.
Con respecto a lo de leer traducciones, también las leemos de autores más recientes. Por eso no te preocupes.
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