Debatir en Internet puede resultar cansado, pues es normal que los usuarios de foros y redes sociales recurran a una serie de falacias a las que dan validez formal. Éstas son algunas de las más comunes.

PedroPac72 (Flickr)
PedroPac72 (Flickr)
Temas: Internet

Los comentarios en foros y redes sociales son, en general, ejemplos de una argumentación muy pobre. Hay honrosas excepciones, pero lo común es que rápidamente aparezca una serie de falacias formales o no formales. Se camuflan como argumentos válidos, pero realmente no lo son, ya sea por las premisas de las que parten o por las conclusiones a las que llegan. Lo más probable es que ya te hayas enfrentado a ellas, pero, por si acaso, vamos a recoger algunas de estas falacias para que puedas identificarlas con facilidad.

Argumento ad hominem

Literalmente, argumento al hombre. Es decir, es la desacreditación de una persona por lo que es y no por lo que dice. Lo normal es aludir a características de esta persona para generar una sensación de falsedad en su argumentación, pero no para probar esta falsedad. Uno de los ejemplos más comunes es aludir a la riqueza o el patrimonio de las personas de izquierdas (y, en ocasiones, hasta estas afirmaciones son falsas). Está intimamente ligado a otra falacia, la de asociación, que consiste en desacreditar a una persona por su pertenencia a un grupo con unas ideas determinadas. Y ambas suelen ser las causantes de una de las leyes que rigen Internet: la Ley de Godwin.

Eso sí, la presencia de una de estas falacias formales a la hora de rebatir un argumento no implica necesariamente la validez de este argumento. Es decir, atacar a una persona para quitar validez a su opinión no supone que la opinión sea veraz.

Por otro lado, la falacia ad hominem puede convertirse en un argumento cuando sirve para destapar una incoherencia omitida por una persona, especialmente si se ha hecho de forma consciente. Sin embargo, en la mayoría de los casos no cumple su objetivo principal: rebatir la idea.

Falacia ad populum

El también conocido como sofisma populista consiste en hacer pasar la opinión que se defiende como la opinión de la mayoría. De hecho, es una doble falacia, ya que también sostiene que la opinión de la mayoría es la cierta y en muchos casos no es así.

Así pues, por mucho que los dothraki del universo de Canción de hielo y fuego recurran a su consabido 'lo sabe todo el mundo' para dar fuerza a sus afirmaciones, lejos de Poniente no tiene sentido recurrir a estas falacias formales. De todos modos, es una de las más fácilmente rebatibles, pues es difícil demostrar el apoyo general a una idea.

Cum hoc, ergo propter hoc

En latín, con esto, luego a causa de esto. Supone la inferencia falaz de la conexión de dos elementos simplemente por el hecho de que se den juntos. Es decir, como A es anterior o simultáneo a B, B es consecuencia directa de A. Se suele usar mucho para defender pseudociencias y teorías conspiranoicas.

falacias-formales-piratasLa falacia es simple: que haya correlación no implica que haya causalidad. Incluso aunque haya una relación estadística entre ambos conceptos, se pueden estar obviando otros cientos. Es más, incluso podría ser que B sea la auténtica causa de A.

De todos modos, también hay casos 'correctos', pues usan este argumento precisamente para criticar la falacia que supone su uso. Así, por ejemplo, la Iglesia del pastafarismo defiende que la causa del cambio climático es la reducción del número de piratas en el mundo.

Esta religión defiende que los piratas son ejemplos de comportamiento (si bien sólo el Capitán Jack Sparrow es un ser divino) y que su desaparición ha causado el cambio climático, lo cual defienden con nada menos que dos irrefutables gráficos. El segundo, con un aspecto mucho más profesional, fue creado para responder a la críticas recibidas por el primero.

La conclusión que proviene de la Iglesia del Monstruo de Espagueti Volador es que es gracias a sus poderes sobrenaturales que los piratas pueden cortar de raíz el calentamiento global.

Argumento ad verecundiam

Esta falacia consiste en atribuir la veracidad de algo al hecho de que haya sido dicho por alguien, generalmente con autoridad en la materia. La utilización de este tipo de falacias formales es incorrecta por diversos motivos. Por un lado, porque si la argumentación es cierta no es porque así lo haya dicho alguien; por otro, porque esta persona puede estar equivocada.

El argumento ad verecundiam es muy común en todo tipo de discusiones y es bastante similar a la falacia ad populum, ya que supone otorgar a un argumento un valor que no posee por sí mismo. Hay diversas formas de usar la opinión de un tercero para dar validez a una argumentación, que van desde nombrar 'diversos estudios' sin citarlos (muy común, de nuevo, en la defensa de las pseudociencias) a dar una cita literal, pero sacada de contexto de una autoridad. En cualquier caso, son falacias.

Argumento ad nauseam

Se resume en una de las frases por las que Joseph Goebbels, Ministro de propaganda nazi, pasó a la posteridad: "una mentira repetida mil veces se transforma en realidad". Curiosamente, la atribución de esta frase a Goebbels es polémica, ya que no hay constancia de que dijese algo así, al menos de forma literal. Sí hay referencias al concepto de la gran mentira (acuñado por Adolf Hitler), que es algo similar.

En cualquier caso, si bien es una falacia más cercana al mundo de la política, también es posible encontrarla en las redes sociales, donde se difunden bulos que los usuarios terminan por dar por ciertos.