Según comentó el CTO de Intel durante la LinuxCon, la era de Linux ya ha llegado. Un cambio de paradigma que llega gracias al empuje de proyectos como Android y Chromebook que han popularizado el uso de Linux.

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19 de septiembre de 2013, 00:39
Temas: Software

En estos días se ha estado celebrando en Nueva Orleans la LinuxCon North America, uno de los eventos de referencia para la comunidad de desarrolladores que trabajan en el proyecto Linux en Norteamérica. El evento ha tenido ponentes de la talla de Chris DiBona o el mismísimo Linus Torvalds y empresas como Red Hat, Samsung, OpenStack o Canonical. Intel también participó en el evento con una keynote que corrió a cargo de Dirk Hohndel, CTO de Intel y desarrollador del proyecto del kernel de Linux; una ponencia en la que lanzó una interesante predicción: Linux liderará el segmento de sistemas operativo orientados a usuario y, por tanto, la era de Linux ya ha llegado.

Si tenemos en cuenta que algunos estudios de mercado apuntan a que la planta existente de equipos de escritorio con Linux ronda el 1,52%, la predicción del CTO de Intel puede sorprender bastante. Según comentó Hohndel en su keynote, la mayoría de los usuarios usa hoy en día dispositivos basados en Linux gracias al empuje de Android o, incluso, de los Chromebooks. Gracias a estas dos plataformas, Intel cree que el despegue de Linux como sistema operativo preferido por los usuarios es inminente.

Hohndel toma como referencia dos detalles muy interesantes. Por un lado, los estudios de mercado que muestran que el empuje de Windows ha decaído un poco y, por otra parte, que los dispositivos móviles (la famosa era Post-PC) han supuesto un enorme punto de inflexión que ha provocado que Microsoft tenga muchos más competidores. A día de hoy, al comprar un equipo de escritorio (cuyas ventas han bajado en términos generales), el usuario no solamente se plantea qué sistema operativo va a usar sino que también puede llegar a plantearse si adquiere un ordenador o un tablet (un escenario que hace 10 años nunca pensamos que podría llegar a darse).

Esta fuerza con la que empujan los dispositivos móviles, para el CTO de Intel ha dejado un detalle adicional que sumar a toda esta ecuación: Microsoft no ha sabido adaptarse a esta nueva ola de dispositivos móviles y ha cedido su posición de liderazgo a otros actores.

A pesar de todos estos cambios o la penetración de Android en el sector de los dispositivos móviles, Linux sigue siendo un desconocido para muchos usuarios (a pesar de estar mucho más presente de lo que, quizás, podríamos llegar a imaginar). Un escenario que, para el CTO de Intel, también está cambiando y nombres como Android, Ubuntu o Chrome OS dejan de ser desconocidos y, en el fondo, hacen de abanderados de Linux cara al usuario final.

He de reconocer que el Chromebook es un tipo de dispositivo que sigue sin encajarme, un proyecto en el que Intel está apoyando a Google pero que, realmente, tiene un alcance muy limitado (y me temo que una vida como la del netbook). Considerar al Chromebook como un estandarte de Linux me parece algo pretencioso y no creo que sea el mejor de los ejemplos a usar; sin embargo, Android es un buen estandarte de Linux (aunque no sea tan libre como nos gustaría), una plataforma que está llegando a millones de usuarios de todo el mundo pero que, en el fondo, adolece del guiño a Linux.

De todas formas, estoy de acuerdo en que puede ser un buen momento para Linux y que, por tanto, puede tomar impulso para aumentar su cuota de mercado. Nos encontramos en un contexto en el que no todas las empresas se pueden permitir la renovación de su parque de computadoras, el soporte de Windows XP está a punto de finalizar y Windows 8.1 está al llegar; unas condiciones de contorno que podrían favorecer la adopción de sistemas operativos Linux en el escritorio pero, en mi opinión, no sería una causa provocada por la popularidad de Android o del Chromebook.

Si Ubuntu Edge hubiese salido bien, quizás, el segmento de la movilidad habría servido de tracción a la penetración de Linux en el escritorio y entre los usuarios; sin embargo, el proyecto fracasó y esta convergencia entre movilidad y escritorio a través de sistemas operativos libres se quedó en standnya.