En alguna que otra ocasión hemos hablado de Microsoft Research, la división de Microsoft que realiza proyectos de investigación, entre otras áreas, sobre el desarrollo de nuevos interfaces que faciliten la interacción entre el hombre y las computadoras y permita que una interacción mucho más natural y cómoda para el usuario. Entre sus proyectos hemos podido ver hologramas, nuevos interfaces táctiles o, incluso, sistemas de telepresencia, proyectos visualmente muy atractivos que gracias a la realidad aumentada, Kinect y otros sistemas de visión artificial, rompen la barrera que separa al hombre de la máquina facilitando el manejo del sistema. Recientemente, Microsoft Research ha mostrado dos proyectos que caminan por esta senda: Holoflector y el Escritorio 3D interactivo.

El proyecto Holoflector es una idea de Andy Wilson y Stevie Bathiche, las personas que desarrollaron la idea de Microsoft Surface. El Holoflector es un sistema que conjuga 4 elementos (un espejo, una pantalla LCD, Kinect y un smartphone con Windows Phone) para ofrecer un entorno de realidad aumentada en el que el sistema capta la imagen del usuario y sus movimientos y le permite interactuar con el sistema.

Gracias al espejo, el usuario puede controlar en todo momento su posición (gracias al reflejo) y, mediante el uso de Kinect, el Holoflector capta la posición y los movimientos del usuario para que las imágenes que se proyectan en la pantalla LCD respondan a los movimientos del usuario. Además, el sistema se puede controlar con un smartphone con Windows Phone que hace las veces de control remoto y con el que se pueden controlar los distintos modos de funcionamiento del sistema. En el vídeo demostración, Andy Wilson nos enseña un juego en el que controlar una "pelota virtual" evitando que ésta se caiga al suelo (donde además el smartphone actúa como sensor de orientación) o cómo la imagen del sistema se adapta a la forma del cuerpo de Andy cuando éste recibe una "lluvia virtual" de bolas.

El Escritorio 3D interactivo es un proyecto del grupo de ciencias aplicadas que trabaja en el campo de las pantallas interactivas. La idea ha sido desarrollada por Jinha Lee y Cati Boulanger y consiste en el desarrollo de un equipo de escritorio bastante singular que utiliza una pantalla OLED Samsung a modo de "ventana transparente. Detrás del marco de esta ventana se sitúa una cámara que detecta la posición de las manos sobre el espacio (como no, usando Kinect) y el teclado (que se sitúa detrás de la pantalla y no delante, como habitualmente se suele colocar) permitiendo al usuario interactuar, mediante gestos, con las distintas imágenes tridimensionales proyectadas sobre la pantalla permitiendo que las mueva o arrastre "al tocarlas". Además, mediante otra cámara, se controla la posición de la cabeza del usuario para ajustar la imagen siempre a la posición de ésta y evitar que el efecto 3D se degrade con cualquier movimiento.

El proyecto es bastante interesante y, sobre todo, vistoso pero aún se encuentra en una fase muy temprana de desarrollo como para que pueda convertirse en un producto comercial pero, viendo los resultados, quizás podría ser el germen de una nueva generación de dispositivos de escritorio.